Archivo de la categoría: Microplanes

Palabras de premio

La segunda edición de nuestro microtaller + concurso literario sobre las palabras y su poder para generar historias tuvo lugar el pasado 2 de octubre en el centro de arte en transformación Klouví.

El jurado, compuesto por la escritora y periodista Isabel Garzo y Microplan Madrid, ha decidido otorgarle el premio del mencionado certamen a Federica Melita por su obra Restaurante de once estrellas. El galardón consiste en la publicación del relato en el blog y las redes sociales de Microplan Madrid y en la posibilidad de que la autora disfrute junto a un/a acompañante de forma gratuita de un microplan de 90 minutos de nuestro catálogo*.

En honor al sobresaliente nivel literario y a la eficacia evocadora de otros dos relatos, hemos acordado semipremiar a sus autores con la publicación de aquellos en este espacio. Se trata de ¿Qué ve usted en esta lámina? de Adrián SotésLa (pequeña) rendición de Marián Rodríguez.


Restaurante de once estrellas

Federica Melita

En la ciudad no hacían más que hablar del restaurante de once estrellas apenas inaugurado. Era un gran éxito.
Acercándose el cumpleaños del cabeza de familia, madre e hijo decidieron hacer una reserva en el famoso restaurante para celebrar un día tan importante con una cena especial. El trabajo en el aserradero para alimentar a la familia era muy duro y el padre merecía un regalo que retribuyese todos sus esfuerzos. Por una vez probarían una comida más cara de lo que se podían permitir.

La noche de la fiesta llegó enseguida y padre, madre e hijo se pusieron sus mejores ropas y fueron al restaurante del que todos hablaban. El lugar era enorme y elegante. Una silla de madera azul con once estrellas en la parte posterior llamaba inmediatamente la atención. Por todas partes se percibía un buen aroma de madera y se veían platos con los que se te hacía la boca agua. El chiquito se acercó a la silla azul y la miró de arriba abajo, impaciente por cenar. Sus padres llegaron a él y el padre, galantemente, se dirigió a la madre: “Las damas primero. Siéntate, por favor. Que aproveche, señora Termita”.

Silla


¿Qué ve usted en esta lámina?

Adrián Sotés

– Muerte y destrucción. Algo ciertamente apocalíptico.
– ¿Y en esta otra?
Podría ser una forma de representar la oscuridad y el rechinar de dientes…
– ¿Cuántos años lleva usted viniendo aquí? ¿Siete?
– En realidad son nueve años y casi cinco meses.
La doctora retiró la vista de su cuaderno, cuyas hojas colgaban como cogidas por pinzas. En cualquier momento se desparramarían por su gabinete años de notas y sesiones. Miró por la ventana. Le pareció que ese día Madrid también pendía de un hilo.
– Creo que será mejor que demos por acabada la terapia en este punto; no he logrado avanzar con su caso.
– ¿Es algo que no estoy haciendo bien?
– He de decir que siendo usted Dios, sinceramente esperaba algo más.
– Esa otra me gusta. El trazo es exquisito.
– ¿En serio? Es raro. Eso es un dibujo mío, no forma parte del método.
– ¿Podríamos seguir mañana? Me encuentro cansado…
– Qué demonios…, pásese a la misma hora.

Sotés


 La (pequeña) rendición

 Marián Rodríguez

Laura estaba en contra del WhatsApp. Antes había estado en contra de los móviles. Y mucho antes todavía, despotricaba contra las conversaciones telefónicas de más de un cuarto de hora.

Las compañías de telecomunicaciones se hicieron fuertes e inventaron los minutos gratis (como si antes no lo fueran), los smartphones (como si un teléfono pudiese realmente llegar a ser inteligente) y las redes sociales (como si no existieran ya las pandillas de toda la vida).

Como era de esperar, Laura acabó sucumbiendo a la telefonía móvil; pero poco. Conservaba un Nokia que había pertenecido a un expresidiario. Solo lo encendía en caso de emergencia.

Pasaron los años y el viejo Nokia de Laura seguía funcionando. Corría el 2020 cuando se pusieron de moda los ladrillos de principio de siglo con pantallas en blanco y negro y botones. Un hipster de la época se interesó por la reliquia nórdica de Laura y le pagó un dineral por ella.

A Laura le fue imposible encontrar un móvil nuevo provisto de teclado. Así que se acabó comprando uno táctil. Finalmente dio con la venganza. Compró unos botones y se los cosió al teléfono con la máquina de su abuela.

PequeñaRendicion_MaquinaDeCoser

Si quieres que organicemos esta actividad para tu asociación, librería, centro cultural  o de ocio, grupo de amigos, etc., contacta con nosotros y nos pondremos a ello de inmediato.

* De domingo a jueves entre las 18:00 y las 21:30, previa solicitud con al menos una semana de antelación. Los talleres y las rutas microgastronómicas están excluidas. Fecha límite para realizar la actividad: 15/11/2014.

Clara Sánchez, ganadora de nuestro primer concurso de microrrelatos

El jurado del primer concurso de microrrelatos de Microplán Madrid, compuesto por Isabel Garzo y Microplán Madrid, ha decidido otorgar el premio a Clara Sánchez por su relato ‘El santo‘.

La autora participó en la edición del microtaller literario ‘El poder de los objetos en la creación de historias‘, impartido por Isabel Garzo, que se celebró el pasado 18 de septiembre. Como el resto de asistentes, tenía la posibilidad de enviarnos un texto de 200 palabras o menos inspirado en uno de los objetos que poblaban aquel día Klouví, el espacio que cobijó el evento.

El premio consiste en la publicación del relato en el blog y redes sociales de Microplan Madrid y en la posibilidad de disfrutar de un microplan de 90 minutos de nuestro catálogo con un/a acompañante de acuerdo a las bases del concurso. Seguir leyendo Clara Sánchez, ganadora de nuestro primer concurso de microrrelatos

Klouví acogerá nuestro microtaller literario

Desvelamos la dirección secreta del microtaller literario que impartirá el jueves 2 de octubre a las 19:30 la escritora y periodista Isabel Garzo, autora de la novela ‘Las reglas del olvido‘ y colaboradora de la revista Yorokobu.

Flyer segundo tallerLa cita es en Klouví, palabra que significa ‘jaula’ en griego y que es un espacio donde desde hace más de dos años investigan modos de recuperación de objetos a partir de la reutilización de materiales para evitar la dependencia exclusiva del consumo de objetos nuevos.

Klouvi_arte_en_transformación-730x547Surge con el objetivo de crear y sostener un taller de trabajo abierto al intercambio, donde lo particular de la creación personal se enriquezca con la labor colectiva de otros artistas. Está repleto de muebles en restauración, joyería contemporánea, grabados… sugerentes piezas de arte y artesanía en las que se apoyará nuestra propuesta.

 El local está ubicado en la calle de Santa Ana, 6 (Rastro). El metro más cercano es el de La Latina.
SantaAnaReserva tu plaza escribiendo un e-mail a reservas@microplanmadrid.com o un WhatsApp al número 695 97 29 37.

Microtaller literario

Microtaller LiterarioEl jueves 18 de septiembre y el jueves 2 de octubre de 19:30 a 20:30* tienes la oportunidad de participar en el microtaller narrativo ‘El poder de los objetos en la creación de las historias’.

¿Qué poder tienen los objetos para evocar historias? ¿Brotan las segundas de los primeros o aquellos aparecen porque la narración los requiere? De la mano de la escritora y periodista Isabel Garzo repasaremos la importancia de las cosas materiales en la narrativa (los MacGuffins, los símbolos, las descripciones…) y, por extensión, su relevancia en nuestros recuerdos y emociones.

El taller se impartirá en una dirección secreta del distrito Centro más que inspiradora. Los asistentes tendrán derecho a participar en un concurso de microrrelatos al final del mismo. El texto ganador** será difundido en el blog y las redes sociales de Microplan Madrid y su autor/a y un/a acompañante podrán disfrutar gratuitamente de un microplan de 90 minutos de nuestro catálogo y elegir fecha y hora para su realización***.

Si te gusta escribir, no pierdas la oportunidad de formar parte de una tarde mágica en la que un taller literario muy diferente a los convencionales quizá te transporte a algún lugar insospechado.

Información y reservas:

E-mail: reservas@microplanmadrid.com

Teléfono: 695 97 29 37


fotogarzoIsabel Garzo es autora del libro de relatos Cuenta hasta diez (Incógnita Editores, 2010) y de la novela Las reglas del olvido (Editorial Loquenoexiste, 2013). Ha sido galardonada en varios concursos literarios (en 2013 recibió el primer premio en el XIII certamen de relato breve de la UNED de Plasencia). Trabaja como responsable de comunicación y colabora como articulista para la revista de tendencias Yorokobu, donde escribe sobre técnicas de redacción. Además, ha impartido varios cursos y ponencias sobre comunicación y expresión escrita (UCM, Cámara Madrid, otros).


* La organización se reserva el derecho a modificar, por causa de fuerza mayor, los días u horario de realización de los microtalleres.

** El jurado de ambos microtalleres lo compondrán la escritora Isabel Garzo y Microplan Madrid.

*** De domingo a jueves entre las 18:00 y las 21:30, previa solicitud con al menos una semana de antelación. Los talleres y las rutas microgastronómicas están excluidos. El autor/a podrá canjear el premio hasta el 15/11/2014.

Medievo a la madrileña

Madrid, en profundidad

Suben las temperaturas: ¿tienes ganas de frescor como nunca y de Madrid como siempre? Sigue leyendo, pues.

Por debajo del nivel del suelo de la ciudad hay un entramado de túneles de fuga, sótanos abovedados que fueron archivos de instituciones como la Inquisición, viajes de agua, vestigios de un Madrid a otra altura… Seguir leyendo Madrid, en profundidad

Las casas a la malicia o la picaresca arquitectónica madrileña

Esta casa a la malicia (imagen de portada) es uno de los edificios más antiguos de Madrid que se conservan y se construyó entre 1561 y 1590. Está en la calle de los Mancebos esquina con la calle Redondilla, en La Latina.

¿A la malicia? Empecemos a explicarnos… En Madrid, desde que la Corte se estableció de forma estable (1561, con un interludio en Valladolid entre 1601-1606) y hasta finales del s. XVIII, los habitantes de la ciudad construían casas a la malicia o de incómoda repartición o partición para evitar que se alojaran en ellas nobles, funcionarios o militares señalados por la Corte como huéspedes de aposento. Sigue leyendo, que acabaremos desentrañando esta madeja de términos (alguno más tendremos que exponer para cuadrar la cosa) y circunstancias, ¡prometido!

Así como lo lees, los mencionados personajes al servicio de la Corona hispana disponían de aproximadamente la mitad de cada vivienda de los madrileños que no consiguiesen una exención o composición de aposento (paciencia con las palabrejas, son las que se usaron en su día y ambientan, ¿no?) con la que se libraran del huésped forzoso que les imponía un derecho real denominado regalía de aposento. Efectivamente, esta prerrogativa de origen medieval de los monarcas castellanos consistía en principio en un tributo que se pagaba mediante un servicio: en las villas en las que se instalaba la Corte castellana y posteriormente la Corte española, que eran itinerantes, los súbditos estaban obligados a asumir la presencia en sus casas de los miembros del séquito de la Corte que no tuvieran acomodo en las dependencias reales que hubiera en el lugar.

Cuando se instituye de forma reglada la regalía de aposento en Madrid, cada propietario de una vivienda en la ciudad, tras la inspección de la misma, tenía que acoger a un huésped de aposento, o bien, y esto es muy importante para que comiencen a edificarse casas a la malicia, pagar un impuesto en dinero si su casa era reconocida por los funcionarios encargados de las inspecciones como de incómoda repartición o partición.

Con lo recaudado, la Corte debía buscar alojamiento a quienes había pretendido que vivieran en las casas para las que se realizaba la composición de aposento, lo que sucedía cuando las viviendas en cuestión eran de una sola planta, o de muy reducidas dimensiones, o cuando gran parte de su superficie estaba dedicada a talleres, simplemente porque sus propietarios gozaban del favor de miembros importantes de Casa Real o… porque se trataba de casas a la malicia (ya llegamos a su definición, ya llegamoooos). 

La regalía de aposento estuvo vigente en Madrid desde la instalación de la Corte con vocación de permanencia (recuerda, en 1561) hasta mediados del s. XIX (excepto en los cinco años de traslado del rey Felipe III a Pucela), aunque en las últimas décadas ya no se hacía efectiva la obligación de alojamiento y solo se realizaba el cobro correspondiente, por eso comentábamos más arriba que se dejó de construir a la malicia a finales del s. XVIII, momento a partir del cual no era necesario hacerlo.

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¿Cómo eran las casas a la malicia?

Muchos madrileños construían sus casas con la malicia (ya está, ya estáaaa) de lograr que resultaran de difícil división: con entresuelos, con distribuciones disparatadas, sin espacios para pernoctar suficientemente aislados de los de cocina o corral o de aquellos en los que pudiera agruparse la familia propietaria de la vivienda en caso de su repartición entre esta y un huésped de aposento.

Algunos capitalinos le dieron una vuelta de tuerca a la picaresca arquitectónica y en vez de levantar auténticas casas a la malicia construyeron viviendas que parecía exteriormente que lo eran, pero con interiores convencionales. Para ello las edificaban de forma que simularan consistir en una sola planta y un sobrado o altillo no habitable (casas con tejados a un agua), o con las ventanas colocadas de tal manera que no se supiera desde fuera si había por dentro entresuelos y plantas de techos bajos o habitaciones de escasos metros cuadrados.

Todo valía con tal de que los visitadores de aposento, que eran los funcionarios de la Corte que administraban la regalía de aposento, no hicieran efectiva la enajenación de aproximadamente la mitad de la superficie de las viviendas en cuestión para alojamiento y aceptaran el pago del impuesto en dinero bien porque la casa hubiera sido construida verdaderamente a la malicia o bien porque así lo pareciera. En este segundo caso,  la composición de aposento venía precedida de, atención, sorpresa, un soborno al visitador de turno. En ocasiones, la corruptela incluía a los propios personajes que debían ser aposentados, que podían preferir que le entregaran total o parcialmente el dinero que le correspondía para hospedaje, embolsárselo y vivir en realidad en casas propias (escrituradas a nombre de testaferros) o de parientes o amigos.

En la siguiente foto puedes ver una probable antigua casa a la malicia de Malasaña, ubicada en la calle San Andrés esquina con la calle San Vicente Ferrer. Es de finales del s. XVII o principios del s. XVIII. Ha sufrido la modificación de algunos elementos estructurales, pero todavía conserva un aire malicioso.

malicia

Abre bien los ojos en el Rastro, Malasaña o La Latina y puede que distingas algunas casas a la malicia. A lo mejor prefieres que te las señale en un paseo por la ciudad un licenciado en Historia experto en Madrid. Si es así, consulta nuestra agenda de microplanes y apúntate a la próxima sesión de las visitas guiadas MADRID SECRETO A SECRETO o CORRALAS Y CASAS A LA MALICIA.

Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

 

Cuatro microaproximaciones a Madrid

Esta semana apostamos por los afterworks culturales y los free tours sobre el Madrid menos observado.

Más información y reservas: reservas@microplanmadrid.com.

Martes 8, 19:30Afterwork cultural (free tour 60 min): Arquitectura madrileña.

Paseo que nos llevará a visitar las pervivencias musulmanas y mudéjares en Madrid, y típicas construcciones de la capital como las casas ‘a la malicia’ y las corralas. Seguir leyendo Cuatro microaproximaciones a Madrid

La canción de los oficios

Confabulación a tres bandas: Agenda Magenta, Sandwich Mixto y Microplan Madrid nos hemos propuesto que durante la mañana del sábado 5 de julio: 1) Conozcas cómo y dónde se practicaban y practican diferentes oficios tradicionales en Madrid (free tour). 2) Disfrutes de un concierto exclusivo de Raúl Querido y compañía por el mismo precio. 3) Vivas un mercado a la antigua y a la moderna, el de Antón Martín, y su neopuesto más especial, que no es otro que Sandwich Mixto, donde se apostarán los músicos. Seguir leyendo La canción de los oficios