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La fábrica de baterías del inventor del submarino Isaac Peral en Madrid

Google se hizo en 2014 con los dos edificios que hizo construir el militar de la Marina e inventor Isaac Peral en Madrid a finales del siglo XIX para que albergaran una innovadora fábrica de acumuladores eléctricos o baterías y una central térmica de electricidad. Tecnología punta absoluta de la época.

La fábrica de Isaac Peral en 1900 aproximadamente

El campus de Google en Madrid pretende ser un aglutinador de talento que favorezca la innovación colaborativa e impulse proyectos de startups. ¿Qué tal estará funcionando el asunto y a quién beneficiará? De momento, veamos qué se hizo con el talento de Isaac Peral.

La fábrica pionera de Isaac Peral, conocido sobre todo por ser el inventor del submarino, fue fundada en 1892 y tuvo su sede en los actuales números 7 y 9 de la calle Mazarrero, en el barrio Imperial, entre las Vistillas y el río Manzanares. Se trata de edificios industriales neomudéjares con algún anticipo racionalista, obra de Celestino Aranguren Alonso, que fueron luego reformados por Alfonso Fungairiño en 1934, Carlos Aguayo en 1998 y María José Valverde en 1999.

El acumulador Peral, la batería diseñada por el genio de Cartagena (Murcia) fue clave para el funcionamiento del submarino y diferentes máquinas industriales. A pesar de su relevancia inmediata, las autoridades españolas de la época dilapidaron el capital inventivo de Isaac Peral y la patente de la batería acabó en manos del belga Tudor. Tampoco el submarino se desarrolló en España, sino en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.

Texto y fotos de Adrián P. G. || Coordinador de Microplán Madrid || Editor, redactor creativo y SEO, social media manager || comunicacion@microplanmadrid.com

La era de trilla de Hortaleza

En los distritos de la periferia de Madrid hay barrios que fueron pueblos hasta mediados del siglo XX y, si te fijas, se nota. Se nota que antiguos pueblos como Villa de Vallecas, los Carabancheles, Vicálvaro, Canillejas u Hortaleza tienen un carácter diferenciado que se hace patente en un patrimonio histórico singular que en general, por desgracia, no se pone en valor y ha sufrido numerosas amputaciones.

El distrito de Hortaleza engloba barrios que pertenecieron a los precedentes municipios de los pueblos de Hortaleza y Canillas. Ambas localidades nacieron en la Edad Media en el contexto de la Reconquista.

Vente, vamos a la periferia sur del pueblo de Hortaleza en un momento concreto, mediados del siglo XVIII. Llegando desde Madrid por el Camino de Hortaleza a esta población se observa una colina a cuyo pie hay arroyuelos. Levantando la vista aparecen quintas de recreo y agropecuarias de nobles que ocupan las laderas y parte de la cima, donde también se arracima el escaso y sencillo caserío del lugar.

La quintas principales del sur de Hortaleza eran entonces la de los duques de Alburquerque, que pasaría enseguida al marquesado de Santa Cruz de Mudela vía matrimonio y que ocupaba el terreno donde hoy se ubica el parque de Clara Eugenia, y la de los Duques de Frías, situada en el actual parque de la Huerta de la Salud.

Como hemos indicado, estas fincas servían para el recreo palaciego de los nobles titulares y sus invitados, pero también contaban con explotaciones agropecuarias. Al oeste de la quinta de los Alburquerque y Santa Cruz, en las calles conocidas hoy como barrio de Orisa, quedan vestigios de aquella función, como restos de una antigua noria o de lo que vas a ver ya mismo, una era de trilla, la única que sobrevive en el municipio de Madrid.

No sé cómo lo ves tú, a nosotros nos parece entre increíble y demencial que se permita la utilización de la era como aparcamiento. Por supuesto, no hay ningún cartel explicativo sobre la era ni la noria ni nada de nada. Si ocurre, lo de la ausencia de relato, con elementos constitutivos de la Historia de Madrid como las Casas a la Malicia, quién iba a esperar otra cosa tan lejos del centro de la ciudad.

¿Qué es una era de trilla? Es un espacio empedrado en el que se separa el grano de la paja de un cereal mediante la utilización de un trillo, que es un instrumento que consiste en un tablón de madera en cuya cara inferior se incrustan piezas de pedernal o de diferentes metales. El arrastre del tablón con un peso encima, normalmente el del propio agricultor, sobre la era con el cereal dispuesto en ella es lo que produce la trilla.

Vamos a subir a nuestras redes sociales un vídeo de la era de trilla de Hortaleza. De la era de la que queda algo, porque ha desaparecido otra cercana a la que aún es visitable. También puedes pedirnos que te la enseñemos, por supuesto.

Era de trilla de Hortaleza, calle Azagra s/n.
Texto y fotos* de Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

Editor, redactor creativo y SEO, social media manager

*Las fotos del trillo son de Wikipedia.

La escultura de la plaza del Reina Sofía

Que sepas o recuerdes que la plaza del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía se llama desde 2017 plaza de Juan Goytisolo. Antes no tenía nombre. Lo que sí tenía desde 2001 y sigue estando en ella es una réplica de la escultura El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella del escultor y pintor Alberto (Alberto Sánchez Pérez, Toledo 1895 – Moscú 1962). La obra original la realizó en 1937 para que se colocara en el exterior del pabellón de la República Española de la exposición Internacional de París de aquel año. En esa exposición se expuso por primera vez al público el Guernica de Picasso, actualmente uno de los principales atractivos del Museo Centro de Arte Reina Sofía.

Después de aquel evento, la escultura desapareció. Medía 12,5 m de alto y el artista la había confeccionado con cemento y bronce. Reafirmación de ideas expresadas en otras obras de Alberto de los años 30, El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella es una especie de tortuoso cactus antropomórfico son acanaladuras cuya cúspide está coronada por una estrella roja. El cuerpo de la obra sugiere el difícil momento de la sociedad española coetánea, que llevaba un año sufriendo la Guerra Civil cuando se celebra la exposición de París. El pseudocactus brota del suelo y parece como arado, alusión a la tierra de España y sus gentes. El camino tiene un jalón, una paloma, símbolo de la paz, y un final esperanzador según la visión política de Alberto, la estrella roja que denota su filiación socialista.

La réplica de la plaza Juan Goytisolo mide 18,7 m y pesa 7 t. La realizó en cemento el artista valenciano Jorge Ballester,​ recientemente fallecido, y se instaló en el exterior del Museo Centro de Arte Reina Sofía con motivo de una exposición temporal sobre Alberto.

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Texto y foto de Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

Las placas de Asegurada de Incendios del centro de Madrid

Seguro que has visto en numerosos inmuebles del distrito Centro de Madrid y los colindantes unas placas o unas inscripciones con las palabras Asegurada de Incendios. Fueron colocadas en la ciudad desde 1824 como consecuencia de la creación de la Sociedad de Seguros Mutuos de Incendios de Casas de Madrid. Formaban parte de esa institución propietarios de viviendas intramuros de Madrid (en 1822 todavía estaba vigente la última muralla o cerca de Madrid, levantada en 1625 durante el reinado de Felipe IV y derribada en 1868, el año de la revolución conocida como la Gloriosa).

La finalidad de la Sociedad era que los propietarios tuvieran una garantía recíproca de indemnización en caso de incendio. Es decir, que los socios eran a la vez asegurados y aseguradores y cubrían entre todos los gastos provocados por los siniestros.

El proyecto, creado por Don Manuel María de Goyri, se formula públicamente el 27 de abril de 1822, su reglamento se explicita el 30 de noviembre de ese mismo año y es sancionado por el Consejo de Castilla el 31 de marzo de 1824.

Por lo que respecta a las placas de marras, el capítulo 5, artículo 41 del mencionado reglamento dice: “Que se cuidará de que se coloquen en las casas aseguradas en paraje visible una tarjeta o azulejo que diga Asegurada de Incendios”. A partir de ahí , venga placas de latón u otras aleaciones y cerámica en dinteles y fachadas. Algunas son meras inscripciones. Hemos fotografiado unas cuantas:  

 

Los incendios de viviendas construidas en el siglo XIX y anteriores eran frecuentes porque sus armazones se hacían de vigas de madera clavadas y atadas. Los fallecidos en incendios eran muy numerosos porque las viviendas ardían rápidamente y perdían su esqueleto, de forma que los moradores o se asfixiaban por el humo, o se quemaban o se les caía la casa encima. Así que la Sociedad de Seguros Mutuos de Incendios de Casas de Madrid contaba con medios humanos y técnicos, como una bomba de agua, para reforzar la labor de los bomberos de Madrid, cuerpo cuyo origen podemos datar en el 9 de julio de 1577, cuando el Concejo de la Villa de Madrid compone el primer acuerdo sobre fuegos, por el que se reúne a un grupo de hombres, dotados del material necesario para socorrer a la capital en caso de incendio.

Y para terminar, algo que se ha comentado y se comenta en los mentideros madrileñistas con base nunca demostrable: se dice que los bomberos públicos de la capital eran primados por la Sociedad de Seguros Mutuos de Incendios de Casas de Madrid,  así que si un incendio se propagaba por varios edificios y unos tenían las placas de Asegurada de Incendios y otros no, pues ya sabes…

Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

La farola republicana del Palacio Real

La única farola republicana que no ha sido retirada de las calles de Madrid está ubicada al noreste del Palacio Real. Se forjó en los años de la II República (1931 – 1936) al igual que muchas otras que se colocaron en diferentes puntos de la capital y de toda España.

¿Qué distingue a estas farolas, las desaparecidas y la superviviente? Fíjate en la parte superior de la farola. Lo que ves es una corona mural y no una corona real. Las coronas murales representan amurallamientos genéricos o de determinados territorios (comarcas, ciudades, pueblos) y tienen una raíz política y militar. Han sido utilizadas por diferentes culturas, sobre todo por la romana de la antigüedad clásica, para premiar la conquista de alguna población rodeada por una muralla. Posteriormente, su uso general es hacer visible la pertenencia a una estructura política o administrativa determinada. En heráldica castellana está documentada su utilización para representar al propio Reino de Castilla. El ejemplo paradigmático es la corona de Alfonso VIII de Castilla (1158 – 1214) que se conserva en el Monasterio de las Huelgas Reales de Burgos.

La corona mural empezó a aparecer en lo alto de los escudos de España y de Madrid como consecuencia de la revolución democratizante conocida como la Gloriosa, acaecida en 1868. Sustituye entonces a la corona real, porque ese movimiento político conllevó la destitución de la reina Isabel II. Desde la aprobación de la Constitución Española de 1869 la corona mural se hace presente en moneda, timbres y, como venimos diciendo, en los escudos estatales, provinciales y municipales.

La restauración de la dinastía borbónica en 1874 después del reinado de Amadeo I de Saboya (1871 – 1873) y de la I República (1873 – 1874) supone el retorno de la corona real a los símbolos oficiales. Será en 1931 cuando se recupere la corona mural. Y es entonces cuando de produce el fundido y forja de la farola republicana que ves en la foto de portada de este artículo.

En la imagen que vamos a añadir a continuación aparecen la farola, los jardines de Sabatini y la cúpula neobizantina de la iglesia de  Santa Teresa y San José.

farola-republicana

Las otras farolas republicanas

Y, ¿dónde están las otras farolas con corona mural colocadas entre 1931 y 1936 en Madrid? En paradero desconocido, al igual que otros elementos de mobiliario urbano de la II República. Muchos fueron destruidos durante el franquismo y otros han sido retirados en las últimas décadas y desconocemos si se han eliminado o almacenado.

Hasta fechas recientes hubo farolas con corona mural en la iglesia de Montserrat, en la sede del CESEDEN, flanqueando la estatua de Bravo Murillo o en la Plaza de Malasaña. Hemos encontrado fotos de esas farolas publicadas en 2010 por el fotógrafo Mellado en el desaparecido blog Panoramio recogidas por otro que sí puedes visitar: Sol y Moscas.

Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

El frontón Beti Jai ya puede recuperar su actividad

Un edificio único en su especie, un superviviente, el frontón Beti Jai, Siempre Feliz en euskara, ha reabierto sus puertas al público entre las 9:00 y las 14:00 de hoy. Hemos accedido al recinto con el resultado de embelesarnos absolutamente contemplando su graderío elíptico de hierro y madera, su frontal y su muro oeste neomudéjares. Menos mal que no nos lo hemos perdido, porque no se ha fijado una fecha de reapertura en firme. Más vale vistazo a tiempo que…

A continuación te señalamos algunos puntos de la historia del Beti Jai: este frontón de Chamberí se construye en la década de los 90 del s. XIX bajo un diseño del arquitecto Joaquín de Rucoba y se inaugura el 29 de mayo de 1894.  Durante tres días se jugaron  sendos partidos con pelotaris de primera línea.

A finales de los años 10 del s. XX el Beti Jai decae como espacio  deportivo y pasa a albergar diferentes industrias y un garaje con el paréntesis de la Guerra Civil (1936 -1939), cuando se  convierte en comisaría y cárcel.

En los años 50 se deja de utilizar oficialmente el espacio y se acelera su deterioro. Pasa a albergar aparcamientos e infraviviendas. Aquí puedes ver su estado tal como lo retrató Basilio Martín Patiño en la película Madrid, estrenada en 1987.

Desde entonces, distintas empresas compran o adquieren en subasta el Beti Jai, pero ninguna le da uso ni realiza obras suficientes de consolidación ni muchos menos de rehabilitación.

Después de una larga lucha vecinal, asociativa e institucional, la Comunidad de Madrid declara el Beti Jai como Bien de Interés Cultural (BIC) en 2011, lo que abre la puerta a su expropiación y recuperación por parte del Ayuntamiento de Madrid, lo que sucede durante el mandato de Manuela Carmena como alcadesa.

Tienes más detalles, imágenes y artículos  acerca del Beti Jai en la web de Salvemos el frontón Beti Jai y más fotos de las que hemos tomado hoy en la mañana de puertas abiertas en nuestros perfiles en las redes sociales.

Ojalá muy pronto podamos volver a situarnos en el espacio vacío de 67 metros de longitud por unos 20 metros de anchura de este espacio tan singular, único frontón de pelota vasca de los cuatro que se construyeron en Madrid a finales del siglo XIX que no ha sido derribado, y disfrutar del uso deportivo y cultural que se le debe conferir una vez que se remate su restauración. Estaremos atentos a lo que suceda y te lo contaremos.

Un par de fotos de detalles y fin.

Adrián P. G.

Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com
Editor, redactor creativo y SEO, social media manager

Lavapiés, por los suelos

En la foto que acompaña al titular de este artículo se ve la portada y parte del muro de la fachada principal del palacio del Conde de las Torres, edificio del s. XVIII trasformado en el primer tercio del s. XIX en el convento de Santa Catalina de Siena.

¿Parece que está en el suelo? Es porque, efectivamente, lo está. En concreto, en el suelo de la plaza de Nelson Mandela de Lavapiés, anteriormente denominada plaza de Cabestreros.

Expliquemos lo inexplicable: el convento de Santa Catalina de Siena fue abandonado en los años 60 del s. XX. Entonces, el Ayuntamiento de Madrid adquirió el edificio y lo demolió porque supuestamente amenazaba ruina. Se conservó el piso bajo, portada y muro, de la fachada principal, que permaneció en pie hasta 2006, cuando pasó a ser considerado una ‘barrera arquitectónica’ y se desmontó. Solo una pequeña parte de lo que existía todavía en la última fecha mencionada se colocó poco después sobre el suelo, en el extremo sur de la plaza.

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Lavapiés es históricamente un entorno de composición social compleja (agricultores, artesanos, hidalgos, profesionales ‘liberales’ como los arquitectos Churriguera y Ribera, nobles, religiosos), ha albergado instituciones que cuentan una parte muy importante del devenir de Madrid como la Inclusa o la fábrica de Aguardientes y Naipes, transformada después en fábrica de tabacos, en sus calles han convivido mejor o peor avenidos moriscos, judíos conversos y cristianos viejos y conviven nacionales y extranjeros… Para comprender el barrio y que su historia sea útil en el presente es necesaria la identificación, preservación y difusión de sus rasgos característicos. No acaba de hacerse bien desde las instituciones.

Adrián P. G.

Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com
Editor, redactor creativo y SEO, social media manager

Vistazo atrás (IV): el puente-acueducto de Amaniel

En 1848, Bravo Murillo, ministro de Instrucción, Comercio y Obras Públicas, encargó a una comisión de ingenieros y urbanistas un estudio sobre la conducción de aguas de los ríos de la sierra madrileña a la capital.

De esa forma, se pretendía mejorar el suministro a una ciudad cuyo crecimiento hacía ineficaces los viajes de agua con los que se había canalizado desde la Edad Media el agua desde depósitos subterráneos y pozos de captación de lluvias ubicados al norte y noreste de Madrid hasta el núcleo urbano.

El estudio concluye que la mejor opción es traer agua del Lozoya hasta los alrededores de Chamberí mediante una conducción de más de 70 km, donde se instalaría un depósito con capacidad para abastecer de agua a la población durante cinco días.

El proyecto se materializa entre los años 1851 y 1858. Es preciso construir la presa del Pontón de la Oliva, túneles, canales y puentes-acueductos para que finalmente, el 24 de junio de 1858 se inaugurara el Canal de Isabel II con presencia de la reina.

El puente-acueducto de Amaniel

El de Amaniel es uno de los puentes-acueducto de los que se construyeron entonces al norte de Madrid, en el actual barrio de Tetuán. Los demás, mejor o peor tratados por las obras del PAO del Paseo de la Dirección son más o menos visibles en torno al parque Agustín Rodríguez Sahagún y en las calles colindantes. Otro día os hablamos de ellos.

Este vistazo atrás lo protagoniza la instantánea de Charles Clifford de 1858 que puedes ver más arriba. El fotógrafo de origen galés afincado en España retrató las infraestructuras del Canal de Isabel II, entre muchos otros asuntos madrileños. En la imagen vemos los 120 m de largo del puente-acueducto, construido en ladrillo con 17 arcos de medio punto.

La edificación de la calle Pablo Iglesias en Tetuán supuso el ‘hundimiento’ de los arcos. Hoy el puente-acueducto presenta un notable deterioro y sus arcos son utilizados para pernoctar por personas sin hogar. Los vecinos abogan por la peatonalización del puente con el objeto de que les permita superar fácilmente el desnivel de la calle.

Adrián P. G.

Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com
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¿Un rocódromo masónico?

El rocódromo del parque Enrique Tierno Galván, también conocido como rocódromo del Planetario, esconde a ojos vista diferentes símbolos masónicos. Los esconde porque no se enunciaron como tales en el proyecto de parque que el arquitecto Manuel Ayllón diseñó a mediados de los ochenta del siglo pasado para el entorno de la antigua estación de Delicias, el Planetario y el tramo sur del río Manzanares.

El parque se le encargó al mencionado arquitecto como un elemento más del Pasillo Verde, construido sobre el soterramiento de vías ferroviarias del distrito de Arganzuela (desde Príncipe Pío hasta Delicias, para ser exactos). Todo el Pasillo Verde está trufado de símbolos de la masonería que en el rocódromo, en realidad Puerta Sur del parque Enrique Tierno Galván, se repiten y se completan con los elementos que os vamos a relatar ahora.

Piezas fundamentales de la arquitectura masónica de Madrid

El acceso a la Puerta del Sur es un puente en cuyas barandas aparecen figuras geométricas construidas con triángulos perfectos y círculos como indicadores del equilibrio, la proporcionalidad y la armonía que propugna la arquitectura masónica.

En la plataforma en la que está ubicada la puerta monumental hay un damero con baldosas blancas y negras al estilo de los suelos de las logias masónicas. Allí se alza una construcción de 33 m de hormigón con un enorme óculo que representa el punto de encuentro de la Tierra y lo celestial, la Puerta del Cielo, simbología reforzada por la columna tubo de bronce de 49 m (7 x 7, este número, el tres y el cinco, son los que más carga de significado tienen para los masones). Según los masones, por la columna baja a la Tierra lo celestial, y viceversa.

Más detalles: la mole de hormigón tiene tres farolas a cada lado, otro 33, la Edad de Cristo en su muerte. Por su parte, la columna de bronce tiene en lo alto la siguiente inscripción: ‘A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo’.

Esta Puerta del Cielo masónica está en lo que la asociación considera el centro sagrado de la ciudad. El centro simboliza la unión, la intersección de todas las fuerzas de la vida. Es el lugar en el que se cruzan los ejes masónicos de Madrid que unen el Observatorio Astronómico en el Cerrillo de San Blas (parque del Retiro) con el Cerro de los Ángeles, centro geográfico de España ubicado en el municipio de Getafe y el que va desde la antigua ermita de Santa Cruz, cerca del comienzo de la calle Atocha y pasando por el obelisco de hierro Laus Deo I junto a la estación de Delicias conduce hasta Jerusalén, primordial enclave masónico.

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El Pasillo Verde y el Parque Enrique Tierno Galván se construyeron por iniciativa de RENFE y el Ayuntamiento de Madrid, pero no consta en ningún documento quién pagó la Puerta del Sur.

Es un rocódromo, sí

El puente y el elemento de hormigón son un rocódromo que perfeccionó el Ayuntamiento hace unos años sobre la base que habían ido generando aficionados al montañismo. Estos fueron colocando en diferentes puntos presas de resina y piedra y travesías para escalar con cuerda.

Hay escenarios de diferente dificultad, dos techos muy desplomados, dos paredes largas y un paredón de 12 m. Según los expertos, la dificultad del conjunto es media-alta.

Adrián P. G.

Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com
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Vistazo atrás (III)

La foto es del año 1927. Lo que ves es la basílica de San Francisco el Grande, construida entre 1761 y 1784 por Alberto Cabezas, Antonio Polo y Francesco Sabatini sucesivamente en el solar de una iglesia y convento franciscanos medievales. También ves, a la izquierda de la imagen, lo que había sido el convento de la basílica, reconvertido en el siglo XIX en cuartel de Infantería y prisiones militares. Fue derribado en 1961 para ensanchar la Gran Vía de San Francisco.

Por cierto, la cúpula de la basílica de San Francisco es la tercera de mayor diámetro (33 m) de un edificio cristiano. El interior del edificio alberga una interesante colección de pinturas de los siglos XVII al XIX que incluye obras de Zurbarán, Claudio Coello y Goya.

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