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Rondacañas por Lavapiés y el Rastro

¡Ah, el cañeo! ¡Rondacañas! Caña para arriba, caña para abajo, cambiando de local y siempre con buenas tapitas de la casa a mano. Y no parando en locales indiferentes, sino en tabernas y bodegas de las que merece la pena conocer y frecuentar. Esa maravilla del acervo madrileño es totalmente lo nuestro, y por eso la próxima quedada del Club Antigourmet es la que vas a leer ahora:

Jueves 27 de septiembre, 19:30 · RONDACAÑAS DEL CLUBANTIGOURMET EN LAVAPIÉS – RASTRO · 120 min. 15 € (incluye 5 cañas con sus respectivas tapas de la casa). Váaaamonos de cañas a tabernas y bodegas más que especiales del Madrid inmortal. Te explicaremos la historia y el presente de cada uno de los cinco locales que visitaremos antes de entrar a tomar una caña con o sin alcohol acompañada de una tapita de la casa. Si no te gusta la cerveza, si eres tiquismiquis o miquistiquis, si no te gusta acodarte en barras variopintas pobladas de parroquianos variopintos… este no es tu plan. Si tienes alergias, cuéntanoslas antes de apuntarte. Punto de encuentro: plaza de Antón Martín, frente a la farmacia del Globo.

Información y reservas para las visitas guiadas de los fines de semana
Email: reservas@microplanmadrid.com
Teléfono (llamadas y WhatsApp): 695 97 29 37

No te vamos a adelantar los establecimientos que visitaremos, la cosa perdería la gracia. Pero ahí (en la portada de este artículo) tienes una foto ilustrativa: caña bien tirada, barra de estaño con azulejos, papelera con bolsa, que lo antigourmet no está reñido con lo pulcro, y así…

https://microplanmadrid.com/planes-madrid-ocio/

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MERCADOS + EL TARANTÍN DE LUCÍA

¡Vuelve a juntarse el Club Antigourmet! Es un anticlub en el sentido de que no implica pertenencia, pago de cuota (pero sí por la actividad, usted comprenderá) ni nada por el estilo. Vamos, que bajo el nombre de Club Antigourmet lo que hacemos es reunirnos en torno a una actividad gastronómica que implique poca ceremonia (no nos gusta el gourmetismo de pacotilla) y mucho disfrute. Es un microplán, pero con esa especificidad.

Además, en las quedadas del Club Antigourmet, la/el/las/los chef/s que cocinan la manduca correspondiente explican cómo y por qué hacen lo que hacen.

Ronda de mercados con final en un puesto marino

Lucía es una joven plurinacional (pero sobre todo venezolana) que ha montado un tarantín (ya te cuenta ella bien qué significa esa palabra) en el mercado de Antón Martín.  El local está especializado en bocados del mar: ostras, tartares, salazones… También hay alguna oferta para carnívoros. Y vinos y cavas consecuentes con los sólidos.

El sábado por la mañana te acompañamos bien cargados de información sobre su pasado y presente a conocer los mercados de la Cebada, San Fernando y Antón Martín antes de sentarnos a tomar un aperitivo triple con bebida preparado por Lucía.

Steak Tartar Tarantín Lucía

Sábado 8 de septiembre, 11:45 · CLUB ANTIGOURMET: MERCADOS + EL TARANTÍN DE LUCÍA · 120 min. 20 € (incluye aperitivo largo). Te paseamos por los mercados de la Cebada, San Fernando y Antón Martín, hablamos de lo que hubo y hay por aquí y por allá de zampar en esos espacios y en Lavapiés y al final, nos aposentamos en El tarantín de Lucía, puesto del mercado de Antón Martín donde su chef y propietaria te contará cómo utiliza productos de sus compañeros tenderos para cocinar lo que vamos a comer: gin tonic de vieiras, tartar de salmón o steak tartar (tú eliges) y bacalao con pimientos rojos acompañado por un verdejo, un doble de cerveza o un vermú. Punto de encuentro: Teatro de la Latina, plaza de la Cebada, 2.

Información y reservas

Email: reservas@microplanmadrid.com
Teléfono (llamadas y WhatsApp): 695 97 29 37

Lavapiés, por los suelos

En la foto que acompaña al titular de este artículo se ve la portada y parte del muro de la fachada principal del palacio del Conde de las Torres, edificio del s. XVIII trasformado en el primer tercio del s. XIX en el convento de Santa Catalina de Siena.

¿Parece que está en el suelo? Es porque, efectivamente, lo está. En concreto, en el suelo de la plaza de Nelson Mandela de Lavapiés, anteriormente denominada plaza de Cabestreros.

Expliquemos lo inexplicable: el convento de Santa Catalina de Siena fue abandonado en los años 60 del s. XX. Entonces, el Ayuntamiento de Madrid adquirió el edificio y lo demolió porque supuestamente amenazaba ruina. Se conservó el piso bajo, portada y muro, de la fachada principal, que permaneció en pie hasta 2006, cuando pasó a ser considerado una ‘barrera arquitectónica’ y se desmontó. Solo una pequeña parte de lo que existía todavía en la última fecha mencionada se colocó poco después sobre el suelo, en el extremo sur de la plaza.

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Lavapiés es históricamente un entorno de composición social compleja (agricultores, artesanos, hidalgos, profesionales ‘liberales’ como los arquitectos Churriguera y Ribera, nobles, religiosos), ha albergado instituciones que cuentan una parte muy importante del devenir de Madrid como la Inclusa o la fábrica de Aguardientes y Naipes, transformada después en fábrica de tabacos, en sus calles han convivido mejor o peor avenidos moriscos, judíos conversos y cristianos viejos y conviven nacionales y extranjeros… Para comprender el barrio y que su historia sea útil en el presente es necesaria la identificación, preservación y difusión de sus rasgos característicos. No acaba de hacerse bien desde las instituciones.

Adrián P. G.

Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com
Editor, redactor creativo y SEO, social media manager

Gloria real

Con cariño, sí, pero sin ánimo hagiográfico, sin inventar en el mal sentido, es como trasluce la obra Gloria (Mujeres que se atreven. Parte 2) que se han aproximado a la poeta Gloria Fuertes las firmantes de este espectáculo, Noelia Adánez y Valeria Alonso, generado a partir de un texto de la primera que recibió en 2017 el premio Mujeres que cumplen de  la Fundación SGAE.

Valeria Alonso dirige a Ana Rayo, la actriz que representa a una Gloria Fuertes real, castiza del casticismo de mediados del siglo XX, polisémica. Creíble en todo momento, cercana, socarrona, Rayo levanta desde la Gloria televisiva de finales del s. XX que es la más reconocible popularmente, esa otra que vivió la Guerra Civil y su posguerra, la que enseñó a su manera poesía española en el ámbito universitario estadounidense de principios de los años 60, la que se sumergía a fondo en la noche madrileña…

Ana Rayo desgrana la poesía humanista de la Fuertes y su compromiso social (el que ejerció: el literario, no fue una activista ni se la presenta como tal) sin apartes, conjugados con la vida.

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Un texto preciso, sin artificios y divertido, una dirección limpia, concreta y una interpretación inspirada nos permiten ahondar en la personalidad de una mujer que se atrevió a su aire, que no acabó de pertenecer ni ser ajena a su contexto, interesante de verdad, profunda de la forma sencilla que cabía esperar de una vecina de Lavapiés, hija de una costurera y un conserje, que siempre se creyó su barrio.

El proyecto Mujeres que se atreven de Teatro del Barrio, una serie de monólogos de mujeres con importancia histórica que cuentan sus vidas y sus tiempos, está dando unos frutos muy relevantes. Aquella Emilia (Pardo Bazán)

Texto de Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

Editor, redactor creativo y SEO, social media manager

Hasta el 31 de mayo.
Entradas: entre 14 – 18 €.
Horario:
Consultar sala.
Teatro del Barrio, calle Zurita, 20.

 

Clara P. Villalón se come Madrid

Clara P. Villalón se ha formado como analista económica, pero no ejerce porque su participación en la primera edición de Masterchef la encaminó profesionalmente al ámbito de la gastronomía. Ha trabajado en cocinas de prestigio como las de El Bohío o Casa Marcial y también ha gestionado salas como la de La Tasquería de Javi Estévez. Ahora es consultora para restaurantes y marcas y comparte recetas y experiencias gastro en diferentes medios de comunicación. Su blog: Miss Migas.

Microplán Madrid: ¿Lavapiés, Malasaña o Chamberí?

Clara P. Villalón: Me quedaría con la parte de Lavapiés más castiza, con los cafés y todas las tiendas bonitas de Malasaña y con la parte más elegante de Chamberí, cada uno para un momento diferente.

MpM: En barra, ¿caña, vermú o vino?

CPV: ¡Ninguno! Un zumo de tomate aliñado, con alegría y sin limón. Aunque si me apuras, probablemente fuese una cerveza.

MpM: ¿Eres de terraceo en azoteas, patios interiores o a pie de calle?

CPV: A pie de calle normalmente, porque si me siento en una terraza suele ser porque voy con mis perros.

MpM: Plan gastronómico castizo, ¿le das a los callos a la madrileña, el bacalao rebozado o el bocadillo de calamares?

CPV: Le doy a todo, por muy mal que suene. ¿Por qué elegir? Cada día una cosa… o una ruta de los tres el mismo día: bocata de calamares en John Barrita, callos en Nájera y bacalao rebozado en Casa Revuelta. Felicidad absoluta.

MpM: ¿Dónde es más fácil que nos encontremos contigo, en el Prado, el Reina Sofía o el Thyssen?

CPV: Probablemente en el Thyssen porque sus exposiciones temporales suelen gustarme mucho y las visito asiduamente.

MpM: ¿Qué crees que ha hecho Madrid por ti?

CPV: Hacerme sentir en casa. He vivido fuera en varias ocasiones y Madrid siempre acaba pidiéndome volver, por muy a gusto que haya estado en otras partes.

MpM: ¿Qué es lo último que has experimentado en Madrid?

CPV: El caos de su tráfico, lo bonito de las luces de Navidad que empiezan a encenderse (un poco pronto, sí…), una maravillosa comida en el Corral de la Morería y una preciosa puesta de sol observando los edificios de la Gran Vía.

Foto: © César González

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Diana Larrea interviene en Madrid

La artista madrileña Diana Larrea trabaja diferentes disciplinas plásticas, como la instalación, el vídeo, la fotografía o el dibujo. Es conocida, sobre todo, por las intervenciones que ha realizado en espacios públicos, como los proyectos ‘Calles distinguidas‘ y ‘Plaza solución‘. Sus propuestas de arte a pie de calle ponen en valor la mirada del ciudadano común sobre su entorno cotidiano. Pequeñas modificaciones efímeras o no en el paisaje urbano facilitan que nos planteemos preguntas respecto a la ocupación del espacio de todos.

Entre sus galardones más destacados se encuentran la Beca Fundación Marcelino Botín, el Premio Vida 6.0 de la Fundación Telefónica, o el Premio de Creación Artística de la Comunidad de Madrid. Sus obras están presentes en algunas colecciones relevantes como la Biblioteca Nacional (Madrid), la Colección Caja Madrid, el Consejo Superior de Deportes (Ministerio de Educación y Ciencia), el MACUF (Museo de Arte Contemporáneo Unión FENOSA de A Coruña), o el Ino-cho Paper Museum en Kochi-ken (Japón).

Microplán Madrid: Malasaña, Lavapiés o Salesas, ¿con qué barrio te identificas más?

Diana Larrea: Malasaña, porque como todo el mundo que ha vivido en Madrid lo asocio a mi adolescencia, cuando empecé a salir… Aunque ha cambiado un montón, ahora son todo tiendas modernas, antes era diferente. Quizá Lavapiés es el más autentico.

MpM: Caña, vermú o vino, ¿que pedimos para ti en una barra madrileña?

DL: ¡Caña!

MpM: Si sales de terrazas, ¿prefieres subirte a una azotea, meterte en un patio interior o quedarte a pie de calle?

DL: Las azoteas son demasiado caras para mi presupuesto de artista y las interiores no me van, prefiero la calle.

MpM: En plan castizo, ¿callos a la madrileña, bacalao rebozado o bocadillo de calamares?

DL: Los tres me gustan. Los callos solo los tomo en los bares, porque no se hacerlos. Pero me gustan mucho. Había un bar que se llamaba Casa Antonio, en Puerta Cerrada, en el que los hacían buenísimos, y siempre los comía ahí.

MpM: ¿Dónde es más fácil que nos encontremos contigo, en el Prado, el Reina Sofía o el Thyssen?

DL: En el Reina Sofía, porque con mi carnet de artista entro gratis. Y en el Prado y el Thyssen las entadas cuestan muchísimo.

MpM: ¿Qué crees que ha hecho Madrid por ti?

DL: Yo creo que todos los que hemos crecido en Madrid tenemos una relación de amor-odio con la ciudad. Sufrimos todos los horrores: atascos, suciedad, lo maleducada que es la gente, las aglomeraciones… Luego sales de Madrid y no haces más que echarla de menos. Y lo mejor de Madrid es la gente, aunque ha cambiado mucho… Pero el ambiente, cómo acoge a todo el mundo

MpM: Y, ¿qué es lo último que has hecho en Madrid?

DL: Casi todo lo que hago en la ciudad tiene que ver con mi profesión, inauguraciones, exposiciones… Lo último que he visto es una exposición en el museo de Ciencias Naturales de mi amigo el fotógrafo Juan del Junco. Era de fotografías que dialogaban con el tema del museo.

WASTED, tiempo al tiempo

El escenario de Teatro del Barrio está a tiempo parcial en julio ocupado por los espectadores de WASTED, obra de la actriz y poeta londinense Kate Tempest. El escenario, sí. Es una de las sorpresas en forma de ruptura de la cuarta pared que se van sucediendo en el trascurso de la representación. Y como son sorpresas, no decimos más.

WASTED es el retrato de tres amigos de 25 años que perdieron hace 10 al cuarto de la pandilla. Lo recuerdan y hacen balance de sus propias vidas. ¿La de Toni, el fallecido, habría sido diferente? Dani, Carlota y Edu, perdedores provisionales atrapados en rutinas y frustraciones, quieren creer (en principio), que sí. Si Toni pudo haber sido diferente, ellos también pueden llegar a serlo. ¿O no?

El cambio asociado a la madurez real, la que comporta tomar las riendas de la propia vida y conducirla adonde realmente se quiere llegar (iniciar un camino prometedor, al menos) es el paso al que se enfrentan los tres posadolescentes que monologan y se interrelacionan con textos llenos de su verdad, la de veinteañeros prematuramente estancados (para ellos es prematuramente tarde, como canta Josele Santiago en una canción de Los Enemigos). Tienen problemas reales y parecen amigos y más que amigos reales.

Se echa en falta, quizá, una mirada sobre los conflictos de los personajes desde un punto de vista externo, hay cierto ensimismamiento y determinismo (aunque la posadolescencia seguramente sea así) que resta amplitud a los mensajes. De hecho, si no estás en la mitad de tus veinte, sino que tienes algunos años más, te puedes sentir por momentos distanciado de lo que ocurre en… el escenario y alrededores. O a lo mejor lo que pasa es que no queremos acordarnos de cuando éramos así.

Muy recomendable seguir la trayectoria de los responsables de la adaptación y el montaje, Iván Morales e Íntims Produccions. Presente y futuro.

Hasta el 31 de julio.

Horario: 

De miércoles a sábado, 20:00.

Domingo, 18:00.

Precio: 12€.

Teatro del Barrio, calle Zurita, 20.

 

 

A España no la va a conocer ni la madre que la parió

1982 y 2018. El salón de una casa. Dos generaciones de ¿izquierdistas? que discuten, entre otras cosas, sobre qué hacer con la vivienda (y, en 1982, también con su propietaria, una militante comunista que se ha atrincherado en el sótano para aislarse de lo que ocurra ante la inminente llegada del Partido Socialista al poder).

Desde la escritura de Lucía Carballal y Víctor Sánchez Rodríguez hay en esta obra una claridad de conceptos y una sutileza (cuando se requiere) a la hora de ponerlos de manifiesto más que sobresaliente. La dirección de Víctor Sánchez Rodríguez (supera aquí su brillante trabajo para Nosotros no nos mataremos con pistolas) y las actuaciones precisas de los actores de Wichita CO, incluso cuando se solapan las conversaciones o hay acciones a todo lo largo y ancho del escenario, juegan a favor del texto. ¿Todo bien? Sí, es la obra mejor trabada y más completa que he tenido la oportunidad de ver este año.

A España no la va a conocer ni la madre que la parió habla de cara (al menos en Teatro del Barrio) con y acerca de la izquierda, la ‘real’ y la ‘otra’ (sean lo que sean, estaremos de acuerdo en que existen, ¿no?). Hay humor, muchas veces del tipo que todos manejamos en la vida cotidiana (el que mejor se relaciona con el conjunto de lo que se ve y oye), no del efectista, y es interesante afinar el oído para distinguir entre el público las risas cómplices de las que denotan de fondo un “¿Esto va por mí?”.

En la primera parte, que transcurre en la noche electoral que certificó el ascenso al poder en España del PSOE, conocemos a una pareja integrada en La Movida, a otra formada por un soldador presuntamente ideologizado (‘izquierdista’) y pragmático y una mujer bien que proviene de una familia falangista, además de a una yonqui que acaba de volver de Londres.

Todos se mueven alrededor de las referencias explícitas o implícitas de la mujer que ahora vive en el sótano (la madre de la chica de La Movida y del soldador), de la casa y lo que en ella se vivió cuando el Partido Comunista de España era clandestino y  del barrio humilde en el que se encuentran. Confrontan nuevos y viejos valores, maneras de entender el futuro, la familia, lo que se hace y se quiere hacer, las razones para hacer o no hacer. Muestran sus diferentes estilos de vida… que es lo que son.

Sus hijos, en 2018, y en una España en la que Podemos lidera el Gobierno, se dedican a lo mismo: a ser su estilo de vida o pelear por el estilo de vida al que se quieren acoger, y a oponerlo o yuxtaponerlo al de los demás. Y, en lo concreto, a decidir qué van a hacer con la vieja casa de su abuela. Son una publicista, una poetisa, un emprendedor nostálgico de los 80 y los 90 y… alguien más.

Dos detalles: una de las nietas también ha vuelto (o más bien está intentando volver) de Londres y eso permite establecer unos interesantes paralelismos sobre las razones que quizá llevaron al personaje que regresa de la misma ciudad en 1982 a emigrar y a retornar y las que esgrime aquella, siendo dos personajes tan diferentes; y otro más decisivo: quien recoge las intenciones de la obra en un soliloquio final que enseguida vamos a resumir pseudoparafraseándolo es un tipo al margen, cercano a un trastorno similar al autismo, alguien del que se puede afirmar que carece de estilo de vida tal y como esta expresión toma cuerpo dentro de nuestro sentido común. Y lo que dice, traducido por nosotros es: “Cuando la ‘izquierda’ abandone el posmodernismo y renazca a partir de unas bases genuinamente nuevas, tendrá la oportunidad de ser genuinamente transformadora”.

 

Jueves 19, viernes 20, sábado, 21, miércoles 25, jueves 26, viernes 27 y sábado 28 de mayo de 2016.

Horario: 20:00.

Domingo 22 y 29 de mayo de 2016.

Horario: 18:00.

Precio: 14€ – 16€. 

Teatro del Barrio, calle de Zurita, 20.

Libros, Rastro, Lavapiés

Ahí va un microplán que estamos deseando compartir contigo y tu gente:

El sábado 30 de enero, a las 12:00, nos vamos a juntar con todos los que animéis a vivir un mañañeo en la mejor periferia del centro en Libros Cercanos, calle Dos Hermanas, 12, metro Tirso de Molina o La Latina, la librería en la que los ejemplares tienen el precio que cada cual decida pagar por ellos. Además de las donaciones por los libros que te llevas, otra forma de disfrutar de su proyecto cultural y de colaborar en su sostenimiento es hacerte socio por 6 o 12 meses abonando 10 o 20€ respectivamente. Con el pago recibes un carnet que te permite llevarte los libros que quieras durante 6 visitas a la librería si eres socio semestral o 12 visitas si eres socio anual sin ninguna aportación extra. Por otra parte, en cualquier momento puedes donar libros, dvd’s o revistas.

A las 11:45 aproximadamente saldremos a patearnos el Rastro y Lavapiés bajo la fórmula de free tour (pagas lo que quieras… si quieres). Corralas, muestras de arte urbano, una antigua cárcel de macabro historial y los micromonumentos de la zona más castiza y al mismo tiempo multiétnica de Madrid serán algunos de los hitos del paseo, que será comentado por un licenciado en Historia y bloguero madrileñista.

¡Imprescindible reservar, las plazas son limitadas! Información e inscripciones: e-mail reservas@microplanmadrid.com o teléfono 695 97 29 37

Desde aquí veo sucia la plaza

Sátira y farsa por dramaturgia y un aire de teatro efímero, ambulante, en la concepción escénica. La lucha de un alcalde español de cualquier momento posterior a la entrada de España en la Comunidad Europea por preservar, porque sí y punto, la catarsis colectiva de las fiestas de su pueblo, ‘la volá’ de la cabra. Arquetipos: el cacique, las vecinas aferradas al pasado, el político trepa que se ha ido a la ciudad.

Con esos presupuestos y elementos, el director Chiqui Carabante y la compañía Club Caníbal han creado Desde aquí veo sucia la plaza, la primera parte de una trilogía crítica sobre la identidad ibérica diseccionada desde el humorLa obra se sustenta en las interpretaciones de Font García, Vito Sanz y Juan Vinuesa y la música y efectos de Pablo Peña, integrante del grupo Pony Bravo (entre otros).

Lo que aparece sobre el escenario es como un recuerdo recurrente de nosotros mismos, uno de esos que consiguen afectar al presente, en este caso perpetuando el sentido común de nuestros lares, que se retoca, se adapta, y por ello, no se cambia.

El alcalde quiere una ‘volá’ que Europa le niega y acabará, después del final (entenderás lo que queremos decir si ves la función), por comprenderse mucho mejor, a él y a nosotros. Y lanzará, en vez de a una cabra de un campanario, una reflexión que suena muy certera visto lo visto: España es un bucle de ridículo y vergüenza ajena. Unos hacen el ridículo y otros sufren la vergüenza.

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Artículo de Adrián P. G.