Archivo de la categoría: Experiencias

Hattori Hanzo, la taberna 100% japonesa

El mítico ninja del clan Iga (vivió en el siglo XVI, no es el forjador de katanas de Kill Bill vol. I), servidor de Tokugawa Ieyasu, quien se convertiría en el primer shogun o gobernador del shogunato Tokugawa de Japón, da nombre a esta izakaya o taberna típica japonesa.

El establecimiento tiene barra, mesas tipo yatai (puesto de venta ambulante) y un pseudotatami con truco, porque debajo de las mesas se abre el hueco para las piernas. Se trata de una recreación matizada de distintas propuestas hosteleras de Japón, pero bien integradas y con un conseguido aire de autenticidad.

Domina el espacio la barra con grifos (¡sí!) de cerveza Asahi y Kirin Ichiban y decorada con arte urbano a lo nipón.

HH1 Rodamos y resbalamos por el suelo de madera, nos acodamos y nos dejamos guiar por los camareros, muy amables y acertados en sus recomendaciones. Veníamos sobre aviso: los nigiris y los makis no son comida callejera japonesa y, por lo tanto, no tienen cabida en la carta de Hattori Hanzo.

Cuando nos acabamos el aperitivo de edamame llega la tapa de foie de rape.

hh2Para disfrutarlo a fondo hay que combinar todos los sabores del plato, el hígado los necesita para dar lo mejor de sí.

El tataki de atún también aparece bien acompañado, los puntos de salsa, que incorporan la soja en plano medio, no están de adorno en absoluto.

Dan ganas de pedir que traigan el resto del pez elaborado de la misma manera.

Seguimos con un okonomiyaki coronado por tiras de atún deshidratado que bailan al calor de la masa (se levantan y retuercen).

hh4Ojo, es una ración grande y la harina y el huevo de esta tortilla o pizza japonesa, como se la suele apodar, le confieren mucha contundencia.

Las gyozas a la plancha, con el relleno de cerdo y verduras que casi se transparenta a través de la envoltura, están cocinadas con tal sutileza que puedes diferenciar todos sus ingredientes.

Una maravilla comer este plato cuando lo han hecho en el día, como es el caso.

Una de las estrellas de la carta son las brochetas, preparadas en una robatta o barbacoa de carbón (conviene asomarse a la cocina).

hh6La de pollo marinado con wasabi natural es excelente y la de anguila no tiene nada que ver con ninguna  otra que hayamos probado por su textura, ni rasposa ni chiclosa, y gusto, sencillamente impresionante.

De postre, dorayaki de judía verde y chocolate. Sí, el favorito de Doraemon.hh7En Hattori Hanzo se está bien y se come mejor. Recibes muchos estímulos positivos, se basa en un concepto que han sabido configurar adecuadamente, el servicio es tan desenfadado como preciso, que es lo que corresponde, y la cocina te ofrece ‘el otro Japón gastronómico’ con garantías.

 

Precio medio: 25 – 30 € por persona.

Horario:

Lunes a jueves : 13:30 – 16:30 y 20:30 – 00:30 / Viernes y sábados: 20:30 – 1:30. Domingos cerrado.

Calle de Mesonero Romanos, 15.CalleMesonero

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La anticomedia de Ignatius Farray

Anuncian que la función va a empezar en 3 minutos y justo entonces aparece en el escenario Ignatius Farray, también conocido como el Loco de las Coles o el Loco de los Melones, uno de los secundarios de La Hora Chanante, monologuista de bares y salas pequeñas, protagonista de la serie El fin de la comedia, director de cortometrajes y más cosas.

Para empezar, el cómico muestra su asombro porque le dejen actuar en el Bellas Artes. Bromea con las amigas de Teruel de su novia, presentes en el patio de butacas. Sigue entrando gente. Los saluda. Les asegura que no se han perdido nada. Nos promete que no habrá otro principio, ni un desarrollo más convencional, ni un final. Cada uno puede irse cuando quiera, aquello no va a mejorar. Muchos no nos vamos a reír, dice. Se subirá a la olas de las risas, del tamaño que sean, para aguantar. Por lo demás, no todo tiene por qué tener gracia.

La exmujer de Ignatius, Juan Echanove, Rosa Díez y una propuesta de saludo sexual que sustituya los apretones de manos protagonizan los framentos de monólogo elaborados. Lo demás va ocurriendo. Aguantar. Risas, muchas, y algunas caras de palo. Escatología sin cuarta pared. Se va una familia entera. Y más gente.

No hay final y ya no se va nadie. Ignatius saluda sexualmente al espectador con el que más ha interactuado. Se baja del escenario y sale de la sala con los fieles pisándole los talones. ¿La función ha sido algo así como el ensayo de un monólogo de Leo Bassi? Algo así.

Por nuestra parte, nos hemos dedicado a aguantar y a reír.

Hasta el 17 de enero de 2015. 15 € patio de butacas y delantera anfiteatro. 10 € resto anfiteatro.

Horario:

Sábado 13 de diciembre y sábado 17 de enero: 23:00.

Teatro Bellas Artes, calle del Marqués de Casa Riera, 2.

BellasArtes

El carácter de la cocina libanesa brilla en Shukran

Se autodefine como un restaurante & lounge de cocina mediterránea en su especialidad libanesa. Tiene varias sedes, entre las que nos decantamos por el semisótano de la neomudéjar Casa Árabe, antiguas Escuelas Aguirre (1881).

La terraza climatizada pinta bien, pero nos acomodamos en el interior, de mobiliario sencillo y paredes blancas con impresiones verdes del árbol nacional de Líbano, el cedro.

El servicio, muy atento y comunicativo en la justa medida. Aceptamos la recomendación de probar la cerveza libanesa. Para ser una pilsener es densa y sabe mucho a cereal.

Abrimos el banquete para dos con el clásico hommos y una ración de mutabal o ‘caviar de berenjena’. No saben a lo de siempre, hay una frescura y un manejo del aceite de oliva por encima de la media.

shukran (2)Falafel, kebbe, sambusa con fatayer a la mesa. Abundancia y, menos mal, ligereza (véase la imagen de portada)

De todas formas, se agradece el ácido que domina en el tabbouleh y el cilantro de la ensalada fatoush (véase la siguente imagen), donde el crujiente de pan completa las texturas del plato.

shukran (3)Correctos rollos de ternera y pollo envueltos en una pita libanesa muy fina, buen detalle.

shukran4De postre, degustación de baklawa, muy suaves también.

shukran5Sin duda, Shukran no es un libanés más, sobre todo por la potencia y la vuelta de tuerca que aportan sus chefs a los sabores tradicionales de la cocina del país.

 

  • Shukran Restaurante & Lounge

Precio medio: 25 – 30 € por persona.

Horario:

Domingos a miércoles: 9:00 – 00:00 / Jueves: 10:00 – 1:00 / Viernes y sábados, festivos y vísperas de festivos: 10:00 – 2:00.

Casa Árabe, calle de Alcalá, 62.

CAllealcalá62

‘Donde hay agravios no hay celos’

Durante el reinado de Felipe IV el teatro se representaba para la realeza y la aristocracia en salas y escenarios a la italiana, como los habilitados en el Real Alcázar de Madrid y el Palacio del Buen Retiro, y en corrales de comedias ante un público variopinto.

Donde hay agravios no hay celos, obra de Francisco de Rojas Zorrila estrenada en 1637, saltó de las primeras a los segundos y no se apeó de todo tipo de escenarios hasta el siglo XIX. En el siglo XVIII fue el texto del autor que más resonó en Madrid: se realizaron con él casi 200 montajes diferentes.

La Companía Nacional de Teatro Clásico lo ha recuperado en su sede temporal (ya queda poco para que reabra el Teatro de la Comedia, dicen desde hace mucho), el Teatro Pavón, un marco art decó por fuera y ni fu ni fa por dentro que no te pone en situación.

Helena Pimenta, la directora de la CNTC, ha elegido una escenografía típica del siglo XVII (más de corral que de palacio), para esta versión de la obra realizada por Fernando Sansegundo, uno de sus intérpretes. Comienza la función con casi todas las butacas ocupadas. Entonces conocemos los agravios y los celos de un noble y soldado que llega a la corte para casarse y a quien le surge la posibilidad de vengar una ofensa a su hermana y de descubrir si su prometida le es fiel. Se suceden los enredos bajo las convenciones de las comedias de la época hilvanados por un verso ágil y eficaz, bien restaurado.

A recursos que entonces se utilizaban para mantener la atención de la audiencia, como las canciones y los combates a espada, se les han aplicado filtros diferentes: por ejemplo, cuando los personajes cantan se producen coreografías e iluminaciones propios de un tipo de dramaturgia contemporáneo y cuando pelean, lo hacen como desde siempre, apartes incluidos.

En la misma línea, Pimenta ha decidido utilizar tonos diferentes para definir las interpretaciones de los actores. Entre los extremos marcados por el histrionismo gestual y de timbre de Clara Sanchis, que  muestra una versatilidad asombrosa (pero ¿por qué tenemos que asistir a toda su amplitud?); y la templanza y la proyección natural de su voz de Rafa Castejón, por otra parte menos brillante que otras veces (su personaje tampoco le ayuda), quien sale mejor librada es Marta Poveda, que además acapara la modernidad de Rojas Zorrilla respecto al tratamiento de los personajes femeninos y de las clases populares en su teatro: representa con gracia y verdad a una criada inteligente que sabe dirigir sus pasiones y reflexionar sobre los conflictos de los nobles más allá de la bufonada. Y tiene a su disposición un potente soliloquio.

El conjunto genera regustos contradictorios, una sensación de paisaje mezclado. Y al final, como literalmente no podría ser de otra forma en cualquier versión de una obra del Siglo de Oro, el honor se resuelve al gusto de los primeros espectadores de la obra, los reyes y compañía, y se restablece el orden social. Quienes copaban el patio de los corrales de comedias (que eran gestionados por cofradías religiosas) celebraban con aplausos el sentido común acrítico que les inculcaban. Pero Rojas Zorrilla (y otros) les abría resquicios para burlarse de los arquetipos o figurones que creaba y mirarse en  el nuevo retrato de las mujeres y el pueblo llano que proponía.

El público de hoy ríe y aplaude, lo pasa bien. Nos animamos a suponer, con mil perdones por delante, que el sentido común de muchos de los que lo conforman les lleva a creer que asistir a una representación de teatro clásico es una de las opciones de ocio cultural más apolíticas a su disposición.

 

Hasta el 14 de diciembre de 2014. 20 € entrada general. 10 € los jueves y las entradas con descuento.

Horario:

De miércoles a sábados: 20:00 / Domingos: 19:00.

Teatro Pavón, calle de Embajadores, 9.

teatropavón

Doctor Fourquet: CASA SIN FIN y THEREDOOM, por ejemplo

En la segunda década del siglo XXI la calle del Doctor Fourquet se ha transformado en una galería de galerías de arte contemporáneo. Algunas llegaron antes y todas disfrutan de la sombra del cercano Museo Reina Sofía.

Procedemos a internarnos las exposiciones vigentes de dos de las propuestas de este espacio expositivo informal.

La CASA SIN FIN alberga una serie de fotografías que Manolo Laguillo (1953) realizó en los meses de julio y agosto de este año en Lavapiés. Las imágenes reflejan un barrio de vacíos: aparecen solares, medianeras o comercios cerrados y desaparecen los habitantes del espacio, que no están o son meras siluetas.

El protagonismo recae en la luz transparente  y calorífica del blanco y negro con el que el reputado y semidesconocido fotógrafo madrileño parece haber querido mostrar la periferia del centro, un entorno en el límite de lo indiferenciable y en transformación hacia… nada concreto.

Nos quedamos con el punto de vista atópico de Laguillo (además de con sus cualidades técnicas) como principales valores de la serie y nos llevamos la duda paradójica de si no se habría enriquecido con una mayor diversidad de intenciones.

El continente de la exposición lleva dos años en Lavapiés, algunos menos que su casa madre de Cáceres, y es tan reducido como enorme su nombre.  Nos verá pasar su umbral en el futuro, seguro.

THEREDOOMMucho más reciente es el avecindamiento de THEREDOOM, y mucho mayor el número de metros cuadrados que ha puesto al servicio de la primera (video)exposición que alberga. Se trata de ‘Carolee Schneemann: élan vital’, una selección de trabajos de arte visual ideados y filmadas por la performer nacida en Pensilvania en 1939.

Se proyecta  sobre muros o se emite en televisiones obras de los años 60 y 70 de quien se definía como una pintora que utilizaba todos los medios a su alcance para ejercer como tal.

Sumamos las impresiones que nos causan las imágenes, las dividimos entre el número de impactos recibidos y el resultado es un relato feminista, con propósito epatante, apegado a su contexto temporal y cultural, interesante cuando la subjetividad ensimismada no lo consume.

Esperaremos a las siguientes propuestas de la galería para saber cuál es su propia narrativa.

Manolo Laguillo: Lavapiés, julio-agosto, 2014

Hasta el 11 de noviembre de 2014. Gratis.

Horario:

De martes a viernes: 11:00 – 14:00 y 16:30 – 20:30.

Sábados: 11:00 – 14:30.

CASA SIN FIN, calle del Doctor Fourquet, 11.

Carolee Schnneemann: ‘élan vital’

Hasta el 19 de octubre de 2014. Gratis.

Horario:

De martes a viernes: 11:30 – 14:00 y 17:00 – 20:30.

Sábados: 11:00 – 14:00.

THEREDOOM, calle del doctor Fourquet, 1-3.

CASASINFINubicacion

¿Para qué sirve fotografiar la arquitectura?

La exposición temporal del Museo ICO ‘Fotografía y arquitectura moderna en España, 1925-1965’, enmarcada en el festival PHotoEspaña 2014, forma parte de un proyecto de investigación en desarrollo dirigido desde la Universidad de Zaragoza por el arquitecto y fotógrafo Iñaki Bergera sobre el papel de la fotografía como difusora del Movimiento Moderno arquitectónico en España.

OKSe trata de una selección de más de 250 fotografías de unos 40 autores, entre los que se encuentran Catalá-Roca, Schommer, Pando o Kindel. Todos ellos reflejaron la arquitectura de su tiempo para diferentes publicaciones generalistas y especializadas. Seguir leyendo ¿Para qué sirve fotografiar la arquitectura?

Cartier-Bresson: la necesidad de ver

La exposición total sobre la obra del fotógrafo, cineasta y dibujante Henri Cartier-Bresson (1908-2004) que el Centro Pompidou de París ha organizado en colaboración con la Fundación Mapfre se exhibe en la Sala Recoletos de esta última institución hasta el próximo 7 de septiembre.

Jueves por la tarde, nadie en la cola para recoger la entrada gratuita a la muestra, pero hay bastante gente en las salas. Sin dispersiones museográficas, las fotografías (sobre todo), los dibujos y las filmaciones nos fuerzan a concentrarnos en el punto de vista del autor en cada una de sus etapas y en su intención de comprender y difundir realidades a través de la imagen. Surrealista, comunista, fotorreportero, retratista, pura subjetividad con objetivos.

Cartier-Bresson elegía contextos y esperaba la llegada del azar, el azar surrealista, que no era posmoderno: dotaba de sentido a la mirada. Fotografió para una publicación francesa comunista la coronación del rey inglés Jorge VI. Decidió retratar a los asistentes, lo que se veía mirando a los que miraban. ¿Que ves?

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Realizó narraciones visuales para la agencia Magnum, que cocreó. Se dedicó a la fotografíanegocio, también narrativa (Eh, Velázquez y Goya pintaban por encargo casi siempre, pero sin dejar de ver y conseguir que veamos). Practicó un cine militante, con o sin Jean Renoir. Se proyecta en un pequeño espacio uno de los documentales que dirigió: Victoria de la vida (1938), sobre la II República Española, es decir, sobre sus logros y cómo la Guerra Civil los iba laminando.

¿La recomendamos? Volveremos…

Henri Cartier-Bresson

Hasta el 7 de septiembre de 2014. Gratis.

Horario:

De lunes a sábado: 10:00 – 20:00.

Domingos: 11:00 – 19:00.

Fundación Mapfre, Sala Recoletos, Paseo de Recoletos, 23.

mapfre