Brutalismo entre pan

El concepto arquitectónico de brutalismo tiene su reflejo gastronómico en el restaurante y galería voluble de arte La Casa Tomada. Lo que en un edificio del mencionado estilo es gigantismo, exposición abierta de materiales y geometría sencilla y efectiva, es en LCT maximalismo en el uso de los ingredientes que, tratados a la venezolana, asiática o norteamericana, generan unos bocadillos honestos e inconmensurables y alguna otra propuesta de interés. Aquí se maneja una cocina brutalista y brutal en todos los sentidos que pide ser disfrutada a mano y en manga corta, porque si no te cae salsa por el antebrazo… ¡te estás perdiendo algo!

Todo empezó en una pequeña localidad venezolana, donde los hermanos José Miguel Del Pozo (ilustrador) y José Antonio Del Pozo (chef de base autodidacta, un buen día le dio por vender sus bocadillos a compañeros de la Universidad y…) convirtieron paulatinamente la casa materna en un restaurante y foco cultural desde 2011. Con la filosofía de base conformada, los Del Pozo se instalaron en 2015 en una calle secundaria del barrio de Chueca de Madrid y utilizaron el título del cuento homónimo de Julio Cortázar para bautizar su proyecto. Cortázar hablaba de otra cosa en aquel, pero los hermanos habían tomado la casa de su madre para sus cosas y les apeteció apropiarse también del título ideado por el escritor argentino y romper su sentido.

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Los entrantes te colocan en situación: avalancha de ingredientes, nervio y formato XXL en las Chili Cheese Fries, armonía de patatas, chili con carne, jalapeños, queso cheddar, bacon crujiente, cilantro y huevo.

Sufridos panes sostienen apenas los trozos de pollo empanado en dados (buena táctica para mantener su jugosidad), bacon, queso cheddar y gouda (José Antonio juega mucho con las combinaciones de quesos), lechuga, alfalfa y salsa tártara del redondísimo Granjero Loco; la ternera marinada en soja y salteada con pimiento y cebolla, rematada con toques de cilantro, cebollino, sésamo y la salsa que corresponde de un Teriyaki de ternera muy enérgico; las rebanadas de roast beef horneadas y cortadas sabiamente para revolverse en queso Idiazábal, lechuga, tomate, alfalfa, cebolla morada y salsa tripartita (secreto de la casa) del logrado, y no era fácil porque bocatas o sandwiches similares quedan secos y con poco sabor, Classic Roast Beef; o las albóndigas rellenas de provolone y, como diríamos, anegadas por salsa napolitana, mozzarella y parmesano de nuestro preferido, el bocadillo gigante imprescindible para los amantes del género en Madrid, que probamos fuera de carta y vamos a llamar por nuestra cuenta y riesgo El Asesino de Tony Soprano.

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Y mientras buscas una app que localice desfibriladores y agradeces haber venido con mucha compañía, llega más queso, ahora en tarta, y una combinación de cookie y brownie en la línea de calidad y cantidad expuesta.

También hay perritos, sandwiches y ensaladas. La oferta líquida la protagonizan las cervezas artesanales, La Virgen en grifo y Moustache, Rouge Nación y otras propuestas interesantes en botella.

Artículo de Adrián P. G.
Director de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

 

Precio medio a la carta: 15€.

Menú del día: 10€. Ofertas especiales.

Horario:

De martes a domingo: 13:00 – 00:00.

Calle San Lorenzo, 9.

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