Todas las entradas por Microplán Madrid

Planes. Gastronomía. Arte. Ocio. Historia. Madrileñismo. Microplán Madrid es un proyecto de difusión de la cultura madrileña.

La Agenda Magenta y madrileña de María Salas

La BigMama del proyecto Agenda Magenta ha contestado en Twitter a nuestro test chulapón. Su proyecto cultural recoge propuestas de pequeños espacios y creadores independientes, al margen de instituciones y circuitos oficiales.

Microplan Madrid: ¿Lavapiés, Malasaña o La Latina?

María Salas:  ¡LAVAPIÉS! Aunque Malasaña es muy querida también. Quizá La Latina lo frecuento menos. Seguir leyendo La Agenda Magenta y madrileña de María Salas

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Medievo a la madrileña

Taberna La Dolores

En los azulejos pìntados del exterior se data la apertura del local en 1908. Entonces y hasta mediados del siglo XX era una casa de comidas. La actual dirección se hizo cargo de La Dolores en 1982 y la convirtió en un referente del cañeo madrileño.

ladoloresLos tiradores son prácticamente infalibles: es rarísimo que aquí las burbujas de las cañas no traten de agolparse contra la espuma y que la temperatura de la cerveza no sea la justa, fría sin clavo.

ladolores3Si no tienes cuidado pidiendo, el clavo te lo puedes encontrar en el platillo de la cuenta . Y no lo justifican las raciones y canapés que sirven, correctos sin alardes.

Los dos espacios de la taberna son de madera y mármol: para quien no sea de barra y tenga suerte, hay mesas al fondo, junto al espejo.

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  • Taberna La Dolores

Caña con banderilla: 1,50 €.

Horario:

Todos los días: 11:00 – 1:00.

Plaza de Jesús, 4.

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Breve historia de una farmacia y dos globos

En la plaza de Antón Martín (oficialmente, en el 46 de la calle de Atocha) existe desde 1870 una farmacia con un globo en la fachada. Su fundador, el ínclito doctor Trassera, imitó a los farmacéuticos ingleses, que colocaban globos en los establecimientos que regentaban para que se distinguieran a simple vista de herbolarios y droguerías.
Durante la Guerra Civil la plaza de Antón Martín fue brutalmente bombardeada y el edificio contiguo al de la farmacia, destruido.

farmacia del globo2La farmacia, ubicada entonces únicamente en la planta baja (sí, a pesar de lo que parezca por la publicidad masiva), no sufrió daños, pero los pisos superiores del inmueble hubieron de ser reconstruidos. Seguir leyendo Breve historia de una farmacia y dos globos

Madrid, en profundidad

Suben las temperaturas: ¿tienes ganas de frescor como nunca y de Madrid como siempre? Sigue leyendo, pues.

Por debajo del nivel del suelo de la ciudad hay un entramado de túneles de fuga, sótanos abovedados que fueron archivos de instituciones como la Inquisición, viajes de agua, vestigios de un Madrid a otra altura… Seguir leyendo Madrid, en profundidad

Las casas a la malicia o la picaresca arquitectónica madrileña

Esta casa a la malicia (imagen de portada) es uno de los edificios más antiguos de Madrid que se conservan y se construyó entre 1561 y 1590. Está en la calle de los Mancebos esquina con la calle Redondilla, en La Latina.

¿A la malicia? Empecemos a explicarnos… En Madrid, desde que la Corte se estableció de forma estable (1561, con un interludio en Valladolid entre 1601-1606) y hasta finales del s. XVIII, los habitantes de la ciudad construían casas a la malicia o de incómoda repartición o partición para evitar que se alojaran en ellas nobles, funcionarios o militares señalados por la Corte como huéspedes de aposento. Sigue leyendo, que acabaremos desentrañando esta madeja de términos (alguno más tendremos que exponer para cuadrar la cosa) y circunstancias, ¡prometido!

Así como lo lees, los mencionados personajes al servicio de la Corona hispana disponían de aproximadamente la mitad de cada vivienda de los madrileños que no consiguiesen una exención o composición de aposento (paciencia con las palabrejas, son las que se usaron en su día y ambientan, ¿no?) con la que se libraran del huésped forzoso que les imponía un derecho real denominado regalía de aposento. Efectivamente, esta prerrogativa de origen medieval de los monarcas castellanos consistía en principio en un tributo que se pagaba mediante un servicio: en las villas en las que se instalaba la Corte castellana y posteriormente la Corte española, que eran itinerantes, los súbditos estaban obligados a asumir la presencia en sus casas de los miembros del séquito de la Corte que no tuvieran acomodo en las dependencias reales que hubiera en el lugar.

Cuando se instituye de forma reglada la regalía de aposento en Madrid, cada propietario de una vivienda en la ciudad, tras la inspección de la misma, tenía que acoger a un huésped de aposento, o bien, y esto es muy importante para que comiencen a edificarse casas a la malicia, pagar un impuesto en dinero si su casa era reconocida por los funcionarios encargados de las inspecciones como de incómoda repartición o partición.

Con lo recaudado, la Corte debía buscar alojamiento a quienes había pretendido que vivieran en las casas para las que se realizaba la composición de aposento, lo que sucedía cuando las viviendas en cuestión eran de una sola planta, o de muy reducidas dimensiones, o cuando gran parte de su superficie estaba dedicada a talleres, simplemente porque sus propietarios gozaban del favor de miembros importantes de Casa Real o… porque se trataba de casas a la malicia (ya llegamos a su definición, ya llegamoooos). 

La regalía de aposento estuvo vigente en Madrid desde la instalación de la Corte con vocación de permanencia (recuerda, en 1561) hasta mediados del s. XIX (excepto en los cinco años de traslado del rey Felipe III a Pucela), aunque en las últimas décadas ya no se hacía efectiva la obligación de alojamiento y solo se realizaba el cobro correspondiente, por eso comentábamos más arriba que se dejó de construir a la malicia a finales del s. XVIII, momento a partir del cual no era necesario hacerlo.

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¿Cómo eran las casas a la malicia?

Muchos madrileños construían sus casas con la malicia (ya está, ya estáaaa) de lograr que resultaran de difícil división: con entresuelos, con distribuciones disparatadas, sin espacios para pernoctar suficientemente aislados de los de cocina o corral o de aquellos en los que pudiera agruparse la familia propietaria de la vivienda en caso de su repartición entre esta y un huésped de aposento.

Algunos capitalinos le dieron una vuelta de tuerca a la picaresca arquitectónica y en vez de levantar auténticas casas a la malicia construyeron viviendas que parecía exteriormente que lo eran, pero con interiores convencionales. Para ello las edificaban de forma que simularan consistir en una sola planta y un sobrado o altillo no habitable (casas con tejados a un agua), o con las ventanas colocadas de tal manera que no se supiera desde fuera si había por dentro entresuelos y plantas de techos bajos o habitaciones de escasos metros cuadrados.

Todo valía con tal de que los visitadores de aposento, que eran los funcionarios de la Corte que administraban la regalía de aposento, no hicieran efectiva la enajenación de aproximadamente la mitad de la superficie de las viviendas en cuestión para alojamiento y aceptaran el pago del impuesto en dinero bien porque la casa hubiera sido construida verdaderamente a la malicia o bien porque así lo pareciera. En este segundo caso,  la composición de aposento venía precedida de, atención, sorpresa, un soborno al visitador de turno. En ocasiones, la corruptela incluía a los propios personajes que debían ser aposentados, que podían preferir que le entregaran total o parcialmente el dinero que le correspondía para hospedaje, embolsárselo y vivir en realidad en casas propias (escrituradas a nombre de testaferros) o de parientes o amigos.

En la siguiente foto puedes ver una probable antigua casa a la malicia de Malasaña, ubicada en la calle San Andrés esquina con la calle San Vicente Ferrer. Es de finales del s. XVII o principios del s. XVIII. Ha sufrido la modificación de algunos elementos estructurales, pero todavía conserva un aire malicioso.

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Abre bien los ojos en el Rastro, Malasaña o La Latina y puede que distingas algunas casas a la malicia. A lo mejor prefieres que te las señale en un paseo por la ciudad un licenciado en Historia experto en Madrid. Si es así, consulta nuestra agenda de microplanes y apúntate a la próxima sesión de las visitas guiadas MADRID SECRETO A SECRETO o CORRALAS Y CASAS A LA MALICIA.

Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

 

MGMB supera con nota nuestro test madrileñista

MGMB

Hemos sometido en Twitter a Noemi Navas, la bloguera que hay detrás de Me gusta mi barrio, a nuestro #TestMPM y este ha sido el resultado.

Microplan Madrid: Lavapiés, Malasaña o La Latina, ¿con cuál te quedas?
Me gusta mi barrio: ¡¡LAVAPIÉS!! Sin duda y sin discusión. Es el barrio donde he crecido, donde he salido con mis amigos. Además, ¡¡me encanta!! Seguir leyendo MGMB supera con nota nuestro test madrileñista

Cuatro microaproximaciones a Madrid

Esta semana apostamos por los afterworks culturales y los free tours sobre el Madrid menos observado.

Más información y reservas: reservas@microplanmadrid.com.

Martes 8, 19:30Afterwork cultural (free tour 60 min): Arquitectura madrileña.

Paseo que nos llevará a visitar las pervivencias musulmanas y mudéjares en Madrid, y típicas construcciones de la capital como las casas ‘a la malicia’ y las corralas. Seguir leyendo Cuatro microaproximaciones a Madrid

Otra azotea disfrutable

La tienda de Salvador Bachiller de la calle de la Montera termina hacia arriba en una cafetería. Sol y sombra a elegir (modulan los toldos a petición de los clientes), decoración vintage en espacios de estilos por otra parte diferentes, hilo musical chill out del que no ofende a nadie y precios entre moderados y rampantes es lo que vas a encontrar si te animas a subir.

sb0Derroche de detalles para todos, guiris incluidos. En un extremo de la azotea hay una barra desde la que el personal, con o sin disfraz de tripulantes de cabina de pasajeros de los años 60, sirve muy atentamente y aconseja mejor que bien. Desayunos, meriendas y copas es la oferta principal de la carta.

sb2Al otro lado del pretil no se abre la vista más espectacular de Madrid, pero sí aparece algún elemento interesante. Por ejemplo: abajo, al centro, detrás del árbol, está la única firma de Muelle, el primer grafitero de Madrid, que no ha sido sobrepintada.

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· Jardín Secreto de Salvador Bachiller

Horario:

Lunes a jueves, 10:30 – 21:30 / Viernes 10:30 – 22:30 /                 Sábados 11:00 – 22:30 / Domingos 11:00 – 22:00.

Calle de la Montera, 37.

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Cartier-Bresson: la necesidad de ver

La exposición total sobre la obra del fotógrafo, cineasta y dibujante Henri Cartier-Bresson (1908-2004) que el Centro Pompidou de París ha organizado en colaboración con la Fundación Mapfre se exhibe en la Sala Recoletos de esta última institución hasta el próximo 7 de septiembre.

Jueves por la tarde, nadie en la cola para recoger la entrada gratuita a la muestra, pero hay bastante gente en las salas. Sin dispersiones museográficas, las fotografías (sobre todo), los dibujos y las filmaciones nos fuerzan a concentrarnos en el punto de vista del autor en cada una de sus etapas y en su intención de comprender y difundir realidades a través de la imagen. Surrealista, comunista, fotorreportero, retratista, pura subjetividad con objetivos.

Cartier-Bresson elegía contextos y esperaba la llegada del azar, el azar surrealista, que no era posmoderno: dotaba de sentido a la mirada. Fotografió para una publicación francesa comunista la coronación del rey inglés Jorge VI. Decidió retratar a los asistentes, lo que se veía mirando a los que miraban. ¿Que ves?

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Realizó narraciones visuales para la agencia Magnum, que cocreó. Se dedicó a la fotografíanegocio, también narrativa (Eh, Velázquez y Goya pintaban por encargo casi siempre, pero sin dejar de ver y conseguir que veamos). Practicó un cine militante, con o sin Jean Renoir. Se proyecta en un pequeño espacio uno de los documentales que dirigió: Victoria de la vida (1938), sobre la II República Española, es decir, sobre sus logros y cómo la Guerra Civil los iba laminando.

¿La recomendamos? Volveremos…

Henri Cartier-Bresson

Hasta el 7 de septiembre de 2014. Gratis.

Horario:

De lunes a sábado: 10:00 – 20:00.

Domingos: 11:00 – 19:00.

Fundación Mapfre, Sala Recoletos, Paseo de Recoletos, 23.

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