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La casa de los Lagartos (que son salamandras)

Que a gustísimo se quedó quien decidió instalar dos farolas en la fachada de este edificio singular… En fin, a lo que vamos.
El arquitecto Benito González del Valle proyectó el inmueble en 1911 para José María Creus y Anduaga. Tiene 5 plantas de viviendas rematadas por (originalmente) tres estudios de pintura. La planta baja está ocupada desde el papel por locales comerciales.

La fachada tiene varias particularidades: la ausencia de balcones, omnipresentes en la arquitectura madrileña en el s. XIX y principios del s. XX; su homogeneidad y lisura, no hay pilastras ni otros elementos decorativos en relieve; la concepción racionalista de los vanos, meramente funcionales y recortados; los esgrafiados de estilo secesionista vienés (geometrismo y estilización vegetal, con cierto aire modernista); y los famosos lagartos de la cornisa, que dan nombre al edificio y que en realidad son salamandras.

Casa de los Lagartos

La fachada a la calle Mejía Lequerica es de grandes dimensiones y sin embargo, las otras dos no tienen más de 5 m. Por tanto, las viviendas son alargadas, con poco fondo y las distribuye un largo pasillo tangente a la medianera.

Texto y fotos de Adrián P. G.
Director de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

 

Visita a los cementerios de la Almudena y Civil

La necrópolis o cementerio del Este se crea bajo la influencia higienista que reforzaba lo que ya se había intentado en el reinado de Carlos III y empezado a realizar en el de José Bonaparte, la construcción de camposantos fuera del núcleo urbano de las ciudades españolas. En 1868 los cementerios pasan a ser de titularidad municipal y en 1876 el ayuntamiento de Madrid saca a concurso la edificación de este complejo funerario.

El concurso lo ganan los arquitectos Fernando Arbós y Tremanti y José Urioste y Velada, gente de apellidos y criterio estilístico compuestos: el cementerio se empieza a construir en 1878 en trazas modernistas, neomudéjares y protoeclécticas. Vivo ejemplo es la portada del recinto (imagen que encabeza estas líneas).

En 1884 se habilita de urgencia un espacio que se va a denominar cementerio de la Almudena dentro de la necrópolis en obras con el objetivo de enterrar a los fallecidos por la epidemia de cólera que se había desatado ese mismo año. La necrópolis del Este, cuya construcción se prolongaría en una primera fase hasta 1925 (se produjo una ampliación en 1955) acabaría englobando al cementerio de la Almudena y también el cementerio Civil, del que enseguida te contaremos lo que corresponde.

En las siguientes fotos puedes ver cómo son algunos de los edificios de servicio del cementerio que hoy todos los madrileños conocemos como de la Almudena y que se corresponden con el proyecto original (las dos primeras); y la capilla modernista y neomudéjar que diseñó Francisco García Nava en 1905 de acuerdo a aquel y que no se inauguraría hasta 1925.

Entrada al cementerio de la Almudena

Cementerio Almudena edificio mantenimiento

Capilla del cementerio de la Almudena

Es muy interesante el paseo entre mausoleos y tumbas.

Mausoleo del cementerio de la Almudena

Mausoleo del cementerio de la Almudena

Ahí va el origen del cementerio Civil: una Real Orden de 1883 impone que las poblaciones españolas de más de 600 habitantes deben crear cementerios civiles separados de los católicos. Por ello, desde 1884 Madrid cuenta con un cementerio para ateos y difuntos de diferentes confesiones religiosas separado de la primitiva necrópolis del Este por la actual avenida de Daroca, antiguo camino a Vicálvaro.

El cementerio Civil alberga los restos de personajes relevantes de la cultura y la política españolas como los escritores Pío Baroja y Blas de Otero, el fundador del PSOE y la UGT Pablo Iglesias o el presidente de la Primera República Pi y Margall. Algunos de los mausoleos se hicieron con marcada intencionalidad ideológica, como el dedicado a los librepensadores o el del mismo Pablo Iglesias, que te traemos aquí.

Mausoleo de Pablo Iglesias en el cementerio Civil

Destaca en el conjunto la tumba monumental del citado Pi y Margall. En nuestra foto despide arcoiris, qué curioso.

Mausoleo Pi y Margall en el cementerio Civil

Algunos de los inhumados en el cementerio Civil fueron removidos de otros cementerios para ser trasladados y homenajeados aquí: Nicolás Salmerón, Francisco Largo Caballero

Más difícil de visitar es el cementerio Hebreo de Madrid , que comparte una tapia con el Civil y tiene dos puertas propias.

  • Cementerio de la Almudena 

Horario:

1 de abril a 4 de noviembre: de 8:00 a 19:30.

5 de noviembre a 31 de marzo: de 8:00 a 19:00.

Avenida de Daroca, 90.

  • Cementerio Civil

Horario:

1 de abril a 4 de noviembre: de 8:00 a 19:30.

5 de noviembre a 31 de marzo: de 8:00 a 19:00.

Calle Nicolás Salmerón, 2.

Salesas y arte contemporáneo

Hay una zona con un arte urbano, una arquitectura diferente y, en definitiva, una vida propia (estilo propio) que no debes dejar de conocer si quieres empaparte bien del Madrid vigente: el burgués-decimonónico (aunque sus edificaciones más antiguas son anteriores) y golfo-siglo XXI de alma barrio de las Salesas.

Ven a experimentarlo en un mañaneo en el que patearemos sus calles con la vista puesta en hitos como el edificio ‘Todo es Felicidá’ (estructura de 1886 y fachada grafitera del artista Jack Babiloni), una antigua fábrica de carruajes, el piano-bar más canalla de la ciudad… El paseo lo comentará un historiador bloguero.

Pero hay más y mejor: al final de la actividad vamos a disfrutar de la exposición del mítico Juan Muñoz en la galería Elvira González bajo la batuta experta de una historiadora del Arte y guía profesional.

Sábado 19 de marzo, 12:00 · Salesas + expo Juan Muñoz · 120 min. Aportación sugerida: 10€.

Información e inscripciones: reservas@microplanmadrid.com, teléfono 695 97 29 37 (llamada o WhatsApp) o formulario:

La casa de Tócame Roque

¿Conoces la expresión madrileña ‘Esta es la casa de tócame Roque’? Es bien viejuna, y no es que se oiga todos los días, pero todavía se utiliza a veces para indicar que en una vivienda hay siempre mucho follón, o que en ella cada cual hace lo que le da la gana.

Pues resulta que la casa que le tocaba o no a Roque existió. Era una de las viviendas de la corrala que se edificó en el s. XVIII en el esquinazo de las calles Barquillo y Belén. Parece ser que en el último tercio de aquel siglo murió el propietario de la vivienda en cuestión, y sus hijos Roque y Juan se pelearon en ella por la herencia gritando: “¡La casa tócame a mí, Juan!” “¡Tócame a mí, Roque!”.

En la corrala hubo muchas más trifulcas y por ello Don Ramón de la Cruz situó en ella el sainete ‘La Petra y la Juana o El buen casero’ (1791), conocido enseguida entre el público como ‘La casa de tócame Roque’.

En 1850 la corrala fue derribada con la oposición violenta de los vecinos, que no querían despedirse del inmueble sin hacer honor a su fama. El edificio que ves en la foto se construyó en el solar donde estuvieron las casas de Roque y compañía.

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Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

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Otra arquitectura madrileña y cata de Cervezas San Feliz en Libarita

El sábado 11 de abril, a las 12:00, daremos el pistoletazo de salida a una doble propuesta de disfrute madrileñista. Empezaremos llevándote a conocer una arquitectura madrileña que se sale del tópico. ¿Sabías que en Madrid hay románico? ¿Y una iglesia de estilo neobizantino? ¿Y una colonia de viviendas modernistas?

Vive una perspectiva diferente del barrio de Salamanca a través de algunos de sus edificios singulares y paga si quieres y lo que quieras, ¡se trata de un free tour! Después te dejaremos en manos de las promotoras de Libarita, un nuevo espacio gastronómico donde  catarás las cervezas artesanales madrileñas de Cervezas San Feliz acompañadas de un queso cántabro, mousse de foie de pato, patatas fritas de Riaza, mermelada, miel… por un precio exclusivo para microplaneros: solo 14 €.

Información e inscripciones: e-mail reservas@microplanmadrid.com o teléfono 695 97 29 37.

Sábado 11 de abril, 12:00 · Otra arquitectura madrileña + Cata de Cervezas San Feliz en Libarita · 120 min. Free tour + 14 €.


Libarita – Sabores de siempre

La exclusividad de los productos que llenan nuestras estanterías no está en el precio, sino en que traemos al cliente productos que difícilmente podrán adquirir en otra parte de la ciudad.

Así, ofrecemos productos naturales y ecológicos, traídos de diferentes puntos de España, de proveedores con producciones pequeñas y de la mejor calidad. Esa es la exclusividad de Libarita.

Libarita es una invitación a descubrir los sabores de nuestro país más auténticos, en apenas unos metros.

Libarita


Cervezas San Feliz

Mediados del año 2012. Dos amigos y amantes de la cerveza degustan una nueva variedad artesana mientras se lamentan de la ausencia de una cerveza de trigo española que termine de satisfacer su paladar. Aún no son conscientes de ello, pero acaba de germinar la idea que muchos meses más tarde dará su fruto: la Cerveza de Trigo Artesana San Feliz.

La misión no era sencilla: elaborar una cerveza de trigo de alta calidad que pudiera satisfacer no solo a los paladares más entendidos sino también a una amplia mayoría de personas habituadas a las marcas habituales elaboradas con cebada. De ese modo comienza la búsqueda de la receta idónea, probando diferentes mezclas de maltas, lúpulos y levaduras para conseguir el sabor, color y aroma que hoy puedes disfrutar en la la San Feliz Trigo Clara.

Los primeros pasos se dieron con lotes pequeños y elaboraciones caseras, en las cuales se perfilaron las tres primeras variedades de San Feliz: Trigo Clara, Trigo Oscura y Clásica. La acogida entre amigos y familiares trascendió rápidamente y eso nos animó a dar un paso más. Tras largos meses de números, alternativas, documentos y muchas horas de pensar, Alfonso, Jorge, José Luis y David decidimos crear Cervezas San Feliz. En Noviembre de 2014 por fin salimos al mercado.

Somos una empresa joven pero con las ideas muy claras: ofrecer productos de calidad, elaborados mediante equipos y procesos propios, sin encorsetarnos en estilos ni reglas predeterminadas. Solo buena cerveza de calidad con ingredientes de primera y mucha dedicación.

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La cárcel de Lavapiés

He aquí (léase: en la imagen de portada) una amable corrala del barrio de Lavapiés restaurada hace tres años. Hoy es un centro de mayores del Ayuntamiento de Madrid, pero a lo largo de los siglos ha albergado viviendas, una taberna, el taller de un zapatero, una tahona… y una cárcel de la Inquisición. Centrémonos en el último uso mencionado.

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El solar del edificio aparece en la topografía de Madrid que realizó Pedro Texeira en 1656 con las mismas dimensiones que tiene actualmente. Ya por entonces, y quizá desde finales del siglo XVI, pudieron hallarse entre sus muros las celdas de la llamada cárcel de la Corona, una de las que utilizaba la Santa Inquisión en Madrid. Lo que es seguro es que en el siglo XVIII y hasta 1820, cuando se abole la Inquisición, muchos presuntos herejes o inmorales pasaron en este lugar unos ratos de los que apetecen poco. Durante un breve tiempo, después de 1820, la cárcel siguió en uso, gestionada por el Estado. Y entonces un sacerdote pasó allí unos ratos regulares y, sin embargo, más breves de lo que seguramente le habría gustado. Hablamos de Matías Vinuesa, el Cura de Tamajón.

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Cuentan los archivos y las crónicas que en 1821 este tipo, capellán de honor del rey Fernando VII, urdió un plan para derrocar al gobierno del Trienio Liberal (1820 – 1823 ) y recomponer el absolutimo en España. El asunto salió a la luz y Vinuesa fue condenado a 10 años de prisión en la Cárcel de la Corona. Un sector del pueblo de Madrid, azuzado o por radicales liberales o por reaccionarios que querían asustar a las élites conservadoras, decidió que la pena era demasiado leve, irrumpió en la prisión y mató al preso en cuestión a martillazos, golpes de sable y tiros. Lo mataron mucho, sí.

Da la casualidad de que la calle de la Cabeza, donde se encuentra el edificio al que estamos echando un vistazo, recibe su nombre de una leyenda en la que otro religioso es degollado por su mancebo. Nos explayamos sobre ese asunto habitualmente en vivo y en directo.

Las antiguas mazmorras de la Cárcel de la Corona son visitables. Los calabozos, que han perdido las rejas de cierre, se abren desde un único pasillo y están comunicados por una especie de ojos de buey atravesados por cruces de hierro.

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Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com
  • CMM Antón Martín, antigua cárcel de la Corona.

Calle de la Cabeza, 14.

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Modernismo en Madrid: Casa Pérez Villaamil

En la calle Mayor, Gran Vía, la cava de San Miguel, la plaza de España o el barrio de Salamanca puede rastrearse la influencia del modernismo como movimiento arquitectónico en Madrid. Aparece relacionándose con otros estilos, sobre todo el eclecticismo y el tradicionalismo regeneracionista.

Se considera que los dos únicos ejemplos puros de arquitectura modernista en nuestra ciudad son el palacio Longoria (hoy, sede de la Sociedad General de Autores), obra de José Gracies Riera, condiscípulo de Gaudí, y el edificio de viviendas que el arquitecto Eduardo Reynals construyó entre 1906 y 1908 para el ingeniero Enrique Pérez de Villaamil en la plaza de Matute, en pleno barrio de las Huertas (Musas, Letras).

Hemos tenido la oportunidad de conocer el interior de la Casa Pérez Villaamil, así que procedemos a compartir nuestra experiencia.

Al otro lado de la puerta que da acceso al inmueble nos topamos con dos faroles de forja art noveau, molduras y pinturas florales, elementos de los que veremos diferentes formulaciones enseguida. Un farol similar, pero de mayores dimensiones, iluminaba el exterior hasta que fue robado y robado y robado y la comunidad del edificio se cansó de reponerlo.

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Escaleras arriba reverberan las vidrieras de Maumejean entre la marquetería y dentro de un marco curvo en el extremo superior y a juego con los escalones en el inferior, una organización que refuerza la asimetría de las ventanas.

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Hay una vivienda por planta. En el cuarto, que comunica con el ático ajardinado, vivió Pérez Villaamil. Más curvas y más reinvención del equilibrio estético en el baile de la decoración en espejo con la dispar en la forja de las puertas.

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El ascensor no es el original. Sin embargo, los herrajes y la estructura que sostiene el que utilizan ahora los vecinos sí lo son. Por cierto, estos son de los pocos que pueden decir que viven en un Bien de Interés Cultural. ¡Suertudos!

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Artículo de Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

 

  • Casa de Pérez Villaamil

Plaza de Matute, 10.

Plaza Matute

¿Para qué sirve fotografiar la arquitectura?

La exposición temporal del Museo ICO ‘Fotografía y arquitectura moderna en España, 1925-1965’, enmarcada en el festival PHotoEspaña 2014, forma parte de un proyecto de investigación en desarrollo dirigido desde la Universidad de Zaragoza por el arquitecto y fotógrafo Iñaki Bergera sobre el papel de la fotografía como difusora del Movimiento Moderno arquitectónico en España.

OKSe trata de una selección de más de 250 fotografías de unos 40 autores, entre los que se encuentran Catalá-Roca, Schommer, Pando o Kindel. Todos ellos reflejaron la arquitectura de su tiempo para diferentes publicaciones generalistas y especializadas. Seguir leyendo ¿Para qué sirve fotografiar la arquitectura?

Medievo a la madrileña

Las casas a la malicia o la picaresca arquitectónica madrileña

Esta casa a la malicia (imagen de portada) es uno de los edificios más antiguos de Madrid que se conservan y se construyó entre 1561 y 1590. Está en la calle de los Mancebos esquina con la calle Redondilla, en La Latina.

¿A la malicia? Empecemos a explicarnos… En Madrid, desde que la Corte se estableció de forma estable (1561, con un interludio en Valladolid entre 1601-1606) y hasta finales del s. XVIII, los habitantes de la ciudad construían casas a la malicia o de incómoda repartición o partición para evitar que se alojaran en ellas nobles, funcionarios o militares señalados por la Corte como huéspedes de aposento. Sigue leyendo, que acabaremos desentrañando esta madeja de términos (alguno más tendremos que exponer para cuadrar la cosa) y circunstancias, ¡prometido!

Así como lo lees, los mencionados personajes al servicio de la Corona hispana disponían de aproximadamente la mitad de cada vivienda de los madrileños que no consiguiesen una exención o composición de aposento (paciencia con las palabrejas, son las que se usaron en su día y ambientan, ¿no?) con la que se libraran del huésped forzoso que les imponía un derecho real denominado regalía de aposento. Efectivamente, esta prerrogativa de origen medieval de los monarcas castellanos consistía en principio en un tributo que se pagaba mediante un servicio: en las villas en las que se instalaba la Corte castellana y posteriormente la Corte española, que eran itinerantes, los súbditos estaban obligados a asumir la presencia en sus casas de los miembros del séquito de la Corte que no tuvieran acomodo en las dependencias reales que hubiera en el lugar.

Cuando se instituye de forma reglada la regalía de aposento en Madrid, cada propietario de una vivienda en la ciudad, tras la inspección de la misma, tenía que acoger a un huésped de aposento, o bien, y esto es muy importante para que comiencen a edificarse casas a la malicia, pagar un impuesto en dinero si su casa era reconocida por los funcionarios encargados de las inspecciones como de incómoda repartición o partición.

Con lo recaudado, la Corte debía buscar alojamiento a quienes había pretendido que vivieran en las casas para las que se realizaba la composición de aposento, lo que sucedía cuando las viviendas en cuestión eran de una sola planta, o de muy reducidas dimensiones, o cuando gran parte de su superficie estaba dedicada a talleres, simplemente porque sus propietarios gozaban del favor de miembros importantes de Casa Real o… porque se trataba de casas a la malicia (ya llegamos a su definición, ya llegamoooos). 

La regalía de aposento estuvo vigente en Madrid desde la instalación de la Corte con vocación de permanencia (recuerda, en 1561) hasta mediados del s. XIX (excepto en los cinco años de traslado del rey Felipe III a Pucela), aunque en las últimas décadas ya no se hacía efectiva la obligación de alojamiento y solo se realizaba el cobro correspondiente, por eso comentábamos más arriba que se dejó de construir a la malicia a finales del s. XVIII, momento a partir del cual no era necesario hacerlo.

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¿Cómo eran las casas a la malicia?

Muchos madrileños construían sus casas con la malicia (ya está, ya estáaaa) de lograr que resultaran de difícil división: con entresuelos, con distribuciones disparatadas, sin espacios para pernoctar suficientemente aislados de los de cocina o corral o de aquellos en los que pudiera agruparse la familia propietaria de la vivienda en caso de su repartición entre esta y un huésped de aposento.

Algunos capitalinos le dieron una vuelta de tuerca a la picaresca arquitectónica y en vez de levantar auténticas casas a la malicia construyeron viviendas que parecía exteriormente que lo eran, pero con interiores convencionales. Para ello las edificaban de forma que simularan consistir en una sola planta y un sobrado o altillo no habitable (casas con tejados a un agua), o con las ventanas colocadas de tal manera que no se supiera desde fuera si había por dentro entresuelos y plantas de techos bajos o habitaciones de escasos metros cuadrados.

Todo valía con tal de que los visitadores de aposento, que eran los funcionarios de la Corte que administraban la regalía de aposento, no hicieran efectiva la enajenación de aproximadamente la mitad de la superficie de las viviendas en cuestión para alojamiento y aceptaran el pago del impuesto en dinero bien porque la casa hubiera sido construida verdaderamente a la malicia o bien porque así lo pareciera. En este segundo caso,  la composición de aposento venía precedida de, atención, sorpresa, un soborno al visitador de turno. En ocasiones, la corruptela incluía a los propios personajes que debían ser aposentados, que podían preferir que le entregaran total o parcialmente el dinero que le correspondía para hospedaje, embolsárselo y vivir en realidad en casas propias (escrituradas a nombre de testaferros) o de parientes o amigos.

En la siguiente foto puedes ver una probable antigua casa a la malicia de Malasaña, ubicada en la calle San Andrés esquina con la calle San Vicente Ferrer. Es de finales del s. XVII o principios del s. XVIII. Ha sufrido la modificación de algunos elementos estructurales, pero todavía conserva un aire malicioso.

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Abre bien los ojos en el Rastro, Malasaña o La Latina y puede que distingas algunas casas a la malicia. A lo mejor prefieres que te las señale en un paseo por la ciudad un licenciado en Historia experto en Madrid. Si es así, consulta nuestra agenda de microplanes y apúntate a la próxima sesión de las visitas guiadas MADRID SECRETO A SECRETO o CORRALAS Y CASAS A LA MALICIA.

Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com