Ruth Alejandre asoma por Madrid, por los Balcanes…

La comunicadora sobre viajes y gastronomía Ruth Alejandre acaba de lanzar un libro en el que comparte sus experiencias en la península balcánica, Por amor a los Balcanes. Mantiene plenamente actualizado su proyecto Gastrogurú y vuela, vuela, vuelaaaa.

Microplán Madrid ¿Cuál de estos barrios de Madrid te resulta más atractivo? Chamberí, Lavapiés o el Barrio de las Letras.

Ruth Alexandre: Chamberí. Me encanta el ambiente que se respira en sus calles. Castizo, auténtico. Es tranquilo pero, a la vez, tiene una gran vida cultural. Uno de mis museos favoritos está en el barrio: la Casa Museo Sorolla. Cuenta además con teatros, cines y múltiples opciones gastronómicas. Me divierte pasear por sus calles y pararme a tomar café en alguna de las múltiples cafeterías de especialidad que han abierto en la zona, como Naji o La Colectiva.

MpM: Si vas a la barra de un bar madrileño a quedarte en ella (cuando se pueda y donde se pueda), ¿qué pides preferentemente? Caña, vermú o vino.

RA: Soy de buen comer… y beber. Así que depende del momento y del plan. Me encanta el vermú para la hora del aperitivo. El de La Bodega de la Ardosa con un pincho de tortilla es un combo perfecto. En verano disfruto con una caña bien fría y, para el momento afterwork, un buen vino. Puedes encontrarme tomando uno en La Máquina de Ponzano.

MpM: Para tomar algo al aire libre, ¿optas por subir a azoteas, buscas patios interiores interesantes o te quedas en una terraza a pie de calle?

RA: Reconozco que me encantan las azoteas. Se han puesto muy de moda en los últimos años las terrazas en las alturas, sobre todo en las azoteas de los hoteles, así que afortunadamente hay una amplia variedad y suelo ir variando para disfrutar de las diversas panorámicas que ofrecen de la capital. ¡Creo que he visitado prácticamente todas! Frecuento bastante también las terrazas a pie de calle. Me encanta estar al aire libre, así que las aprovecho desde que empiezan a calentar los primeros rayos de sol de la temporada y hasta que el tiempo invita a buscar terrazas o patios interiores.

MpM: Sale un plan comilonero castizo, ¿a qué le das? Callos a la madrileña, bocata de calamares o bacalao rebozado.

RA: Me gustan las tres cosas. Gracias a mi trabajo con Gastrogurú tengo la oportunidad de probar y degustar auténticas delicias culinarias. Entre ellas, por supuesto, estos tres platazos castizos. Acercarse el fin de semana a Casa Labra a la hora del aperitivo y tomar un vermut con su bacalao rebozado me parece un plan estupendo. Disfruto de un bocadillo de calamares calentito y recién hecho cuando llega el frío; sobre todo tomarlo en la Plaza Mayor cuando ponen el Mercado de Navidad. En Taberna y Media bordan la tortilla con callos. Una delicia.

MpM: ¿Dónde sueles ir cuando quieres disfrutar del arte, al Prado, al Thyssen o al Reina Sofía?

RA: El que más frecuento es el Prado. Repito el Reina Sofía una y otra vez porque tengo debilidad por Dalí. Y del Thyssen no me suelo perder sus exposiciones temporales. La que hay ahora La máquina Magritte es muy recomendable.

MpM: ¿Qué crees que ha hecho Madrid por ti?

RA: Ha hecho y sigue haciendo… Madrid me da energía, me saca una sonrisa, me sorprende a diario. Me ha regalado personas fabulosas y me ha visto crecer. Me ha visto feliz tanto de día como de noche. Me ha hecho saltar de alegría y llorar desconsoladamente. Me ha ofrecido su gastronomía, su cultura y sus cielos. ¡Cómo disfruto de sus cielos y atardeceres increíblemente bellos y únicos! A veces me ha puesto a prueba. En ocasiones nos hemos enfadado y me he ido. Pero siempre, al final… ¡vuelvo!

MpM: ¿Qué es lo último que has experimentado en Madrid?

RA: Un concierto improvisado, en petit comité, en un local minúsculo cerca de Ópera.

Los ferroviarios de Arganzuela

Desde finales del siglo XIX empezaron a construirse en Madrid colonias de viviendas que huían del modelo de construcción vertical y hacinamiento humano (ahora vivir en una corrala es guay, pero cuando había en ellas un único aseo para 80 o 125 o 200 personas, ¿qué tal?) que se estaba imponiendo, sobre todo, en el centro de la ciudad, para ensayar un urbanismo más higiénico, amable con sus habitantes y conectado con la naturaleza.

El clásico ejemplo de aquellas intentonas es la Ciudad Lineal de Arturo Soria, de la que queda más memoria que rastro, pero algo hay. La fascinante colonia Madrid Moderno (te quiero para siempre si me dejas vivir contigo allí), con sus hotelitos neomudéjares y modernistas (a la madrileña), iniciada por impulso del arquitecto Julián Marín , es otro ejemplo.

En 1911 se promulgó la primera ley de Casas Baratas en España para promover la edificación de microbarrios con el mismo enfoque orientados, en principio, a la mejora de las condiciones de vida de las clases populares, aunque en la práctica numerosos terratenientes especuladores aprovecharon las facilidades que se ofrecían para urbanizar suelo que ya era suyo o que se apresuraron a acaparar, chivatazos mediante, y construyeron chalés inasequibles para la mayoría de madrileños (Cruz del Rayo, El Viso). Hecha la ley, puestos en danza los solares.

Hubo gremios profesionales que aprovecharon las leyes de Casas Baratas y la de Casas Económicas de la primera mitad de los años 20, que promovían el agrupamiento corporativo (cosas del dictador Primo de Rivera y el encuadramiento social de su época) para construir colonias para los suyos y así surgió, entre otras, la colonia de Ferroviarios que el arquitecto Francisco Alonso Martos levantó entre 1923 y 1926 en Arganzuela, en las actuales calles Alonso Martos (justo reconocimiento a aquel tipo, cosa buena hizo) y Tomás Bretón.

Como hasta los años 80 el Ayuntamiento de Madrid no decidió catalogar y promover la conservación de las colonias históricas del municipio, ha habido cambios por aquí, recrecimientos por allá y disparates varios por acullá en esta y en todas, pero lo que queda merece ser visto y revisto.

Fotos y texto: Adrián P. G.
Fundador y coordinador de Microplán Madrid.
Autor de Dame todo lo que tengo.

Adriana Alcol es Malasaña

Adriana Alcol es coruñesa de nacimiento y su tierra le tira lo que más, pero también es malasañera vocacional. Su barrio de acogida en Madrid le ha inspirado el blog Esto es Malasaña y es uno de los escenarios principales de Minutos Impares, su primera novela, un texto fluido, sólido y evocador que te recomendamos de verdad de la buena.

Microplán Madrid: Quédate con uno de estos barrios de Madrid: Malasaña, Canillas o Chamberí.

Adriana Alcol: Te responderé como buena gallega que soy que depende para qué. Malasaña es mi barrio y lo siento como mi casa; de él me gusta especialmente sentir que es como estar en un pueblo en medio de una gran ciudad y que a pesar de que tiene unos cuantos «peros», lo sigo queriendo igual. Canillas es el barrio de mi familia materna y durante el año 2015 viví allí durante una temporada en un pequeño apartamento cerca del Palacio de Hielo; de él adoro los recuerdos de la infancia, los bares que te sirven un vino y una tapa bien generosa a precios populares, que puedes hacer la compra en pequeños comercios y mercados que tienen productos de calidad y que no te dejan temblando la cuenta bancaria y sobre todo, me gusta esa vida de barrio que nunca ha perdido y la tranquilidad que me transmite. Y Chamberí es uno de esos barrios que disfruto como visitante, que me gusta especialmente de día y que no diría que no a vivir durante una temporada en una de esas casas con balcones que tiene frente a la plaza de Olavide.

MPM: En barra, ¿caña, vermú o vino?

AA: Siempre vino y a ser posible, godello.

MPM: ¿Eres de terraceo en azoteas, en patios interiores o a pie de calle?

AA: A pie de calle, y si puedo elegir, me encanta la terraza de el bar Gato en la plaza Dos de Mayo (que además, tiene un godello delicioso).

MPM: ¿Callos a la madrileña, bacalao rebozado o bocadillo de calamares?

AA: Llevo una dieta vegetariana desde 2016, pero si me lo hubieses preguntado antes de esa fecha, habría escogido el bocadillo de calamares.

MPM: ¿Dónde es más fácil que nos encontremos contigo, en el Prado, el Reina Sofía o el Thyssen?

AA: Creo que es más factible que me encuentres en pequeñas salas de exposiciones que en grandes museos, pero entre estos tres me quedaría con el Thyssen.

MPM: ¿Qué crees que ha hecho Madrid por ti?

AA: Creo que venir a vivir a Madrid en el año 2012 fue una decisión maravillosa; me abrió las puertas a llevar a cabo muchos proyectos que en mi cabeza solo eran sueños y que aquí poquito a poco se han ido haciendo realidad. Le recomendaría a todo el mundo que vive en una ciudad pequeña que disfrute al menos durante unos años de la vida en una ciudad grande y aunque la verdad es que en este momento de mi vida mi mayor deseo es poder regresar a A Coruña, sé que siempre voy a recordar esta etapa como una de las más bonitas que he podido experimentar. Siento que Madrid es una ciudad que me ha acogido y me ha abrazado desde el minuto uno que puse un pie en ella y por eso siempre le voy a guardar un cariño inmenso.

MPM: ¿Qué es lo último que has experimentado en Madrid?

AA: El pasado mes de noviembre presenté en Malasaña mi primera novela corta, Minutos impares, y esa sensación de sentirme arropada por mi gente y por mi barrio es algo que no voy a olvidar jamás. Madrid es una ciudad que desde fuera se puede ver como un lugar donde la gente siempre parece tener prisa, pero no es cierto, o al menos no siempre; Madrid es una ciudad que cuando aprendes a disfrutarla, te da experiencias maravillosas.

 

Gandia: una ciudad con historias

Más allá de los atractivos turísticos de Gandia (es el nombre oficial, olvídate de la tilde) y de esa playa que hace las delicias de los bañistas, Gandia es una ciudad con historias. Las que tú escribes cuando disfrutas de esos baños en el Mediterráneo, de los momentos compartidos con tus familiares o amigos, de los paseos por la ciudad y, en definitiva, de tus vivencias en Gandia mientras disfrutas de tus merecidas vacaciones. Pero también las que hablan de familias influyentes, de personas delicadas y de un pasado que se remonta al paleolítico.

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Conociendo a la familia de los Borja

La historia de Gandia alcanza su relevancia en el siglo XIV, cuando Alfons el Vell eleva la villa de Gandia a la categoría de Ducado, comenzando la construcción del Plan Ducal que en parte ha llegado hasta nosotros. Es precisamente en el Palau Ducal donde los duques Borja residieron y en tu visita descubrirás donde nacieron y vivieron muchos de sus descendientes. Nada más entrar te sorprenderá su patio pero no te quedes ahí y sube esas escaleras que te llevarán a estancias tan interesantes como la Galería Dorada o el salón de las Coronas. Una visita más especial si realizas la visita guiada nocturna (20:30 horas).

Una opción muy interesante es disfrutar de actividades tan singulares como El Tast de la Duquessa, unas jornadas gastronómicas maridadas con cerveza artesanal, ver una película en el patio del Palacio Ducal, o cenas borgianas a ritmo de jazz en directo (24 de julio y 21 de agosto).

Guarda fuerzas porque debes también pasear por el casco antiguo para admirar monumentos tan importantes como La Colegiata de Santa María, el convento de las Esclavas o el Convento de Santa Clara… Un paseo que te hará recordar aquellos tiempos en los que la familia de los Borja paseaba por estas calles.

La joven más delicada de Gandia

Eres más delicada que La Delicà de Gandia”. Esta frase hoy no te suena pero Gandia es una ciudad con historias y la Delicà de Gandia es una de ellas, como demuestra esa frase que se suele decir en la zona para criticar a personas que son demasiado escrupulosas o tiquismiquis.

Según la leyenda, a esta mujer que vivía en Gandia le cayó un pétalo de jazmín en la cabeza y se murió. Esa es la historia que circuló por la ciudad pero, en realidad, ese pétalo del jazmín que le había caído pertenecía a uno de los ornamentos del rosetón de la Colegiata de Gandia. Este pétalo de “jazmín” que impactó en su cabeza pesaba más de 400 kilos. Desde este momento, se empezó a extender la leyenda sobre esta joven que era tan delicada que le mató un sólo pétalo de una flor.

La cueva donde empezó todo

En tus días en Gandia encontrarás la ‘Capilla Sixtinadel paleolítico: la cueva del Parpalló. Se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Europa porque allí habitaron algunos de los primeros Homo sapiens que llegaron a la zona. Además, es el santuario prehistórico más importante de la religión mediterránea peninsular. Su importancia es tal que no debes perderte su visita, y más si te apetece respirar aire puro de la montaña.

El castillo de Bairen, el origen de Gandia

Situado en lo alto de una colina, el castillo de Bairen es el primer edificio relevante de la ciudad y, alrededor de esos muros ocurrieron muchas historias. La más significativa es que la crónica de Jaume I relata como, tras pactar con el alcaide de esta plaza la rendición del castillo en un plazo de siete meses, el rey exigió como prueba de confianza que el musulmán le entregara como rehenes a su hijo y dos sobrinos.

El alcaide no cedió en este punto, pero ofreció al monarca cristiano una declaración jurada del pacto y la cesión de la torre albarrana, por lo que Jaume I decidió aceptar el trato. Una vez finalizado el plazo el rey volvió al lugar y el alcaide cumplió con su palabra entregándole el castillo.

Su visita no es solo interesante por la historia que encierra sino también porque las vistas son increíbles.

Gandia es una ciudad con historias y tú también debes dejar la tuya mientras disfrutas de esas tan merecidas vacaciones.

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El Renacimiento de La Tristura

Ha sido estremecedor en el mejor sentido volver al teatro. Ver la Sala Verde de los Teatros del Canal con aforo reducido y los palcos sin ocupar es descorazonador, pero aun así.

Muy interesante la obra Renacimiento de la compañía La Tristura. Es metateatro diferente (más bien metatramoya), y te lleva a momentos destacados de los últimos 45 años, los del último periodo democrático de España, sin moverte del presente más presente. Se muestra en el escenario reflexiones sobre el fluir de la sociedad desde la intrahistoria de un grupo de técnicos de un teatro. Identidad y crisis, construcción individual y colectiva son los vectores de la función. Encontramos en el texto y la dirección varios y variados aciertos y algún problema de ritmo.

Aplauso fuerte para l@s imbéciles (poc@s, pero l@s ha habido) que se quitaron la mascarilla durante el espectáculo. Sí, es obligatorio llevarlas puestas. Y si queremos que sigan subiéndose telones y que no se bajen los que ya se han subido, hay que hacer las cosas bien.

Hasta el 12 de julio.
Entradas: entre 7,50 € y 15,50 €.
Horario: Consultar sala.
Teatros del Canal, calle Cea Bermúdez, 1.

Ya se ve Cádiz desde Madrid

Y entonces pudimos salir de Madrid… Los habitantes de la capital ya nos movemos más allá de los límites de nuestra comunidad autónoma. La evolución de la epidemia de Covid-19, según los datos recogidos por las autoridades sanitarias autonómicas y difundidos por las autoridades sanitarias estatales, así lo permite.

Nosotros vamos a seguir trabajando en nuestras cosas madrileñas por el momento, pero ya tenemos destino para la primera escapa veraniega: ¡Cádiz, espéranos! Es una de las provincias españolas que más ofrece al visitante, hemos ido, vuelto y revuelto. En este verano tan especial, toca pasarse por allí otra vez.

Mira, cuando se habla de Cádiz como lugar de vacaciones, enseguida salen a relucir playas como las de Bolonia en Tarifa, Zahara de los Atunes o Costa Ballena en Rota. Son una maravilla, lo sabemos por experiencia. Pero las vacaciones gaditanas de las que tenemos mejor recuerdo son las que pasamos en la propia capital de la provincia, en ese Cádiz puro y duro que muchos turistas pasan por alto. Vamos a compartir nuestras vivencias de la Tacita de Plata, apodo de una ciudad que fue fundada por los fenicios en el 1100 a. C. aproximadamente con el nombre de Gadir.

Muy recomendable antes de empezar el callejeo por la ciudad es subir a la Torre Tavira. Desde este punto hay unas vistas excelentes del casco histórico de Cádiz. La Torre Tavira se construyó a mediados del s. XVIII y fue designada torre vigía oficial del puerto de Cádiz en 1778 por estar situada en la cota más alta de la ciudad (45 m sobre el nivel del mar. En Cádiz no hay cuestas. Se encuentra situada en la Casa-Palacio de los Marqueses de Recaño (actual Conservatorio de Música) y es de estilo Barroco. Su nombre es el del primer vigía que la gestionó, el teniente de fragata D. Antonio Tavira. La Torre Tavira dispone desde 1994 de una cámara oscura para ver más lejos y mejor.

El barrio más antiguo, que no el más conocido y transitado de la ciudad, es el de Pópulo. Conserva tres arcos que fueron puertas de entrada al Cádiz medieval, heredero del romano, que tenía Gades por nombre, y del musulmán. En el barrio del Pópulo está la catedral barroca de Cádiz y los restos del Teatro Romano. Y calles, calles y más calles con algo especial. El cercano barrio de la Viña sí esel que cualquiera que haya puesto los pies en Cádiz ha vivido con más intensidad. Es el núcleo de los Carnavales y todo el año sus calles son las del tapeo, el bullicio y la alegría.

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La playa de la Caleta concentra las miradas de gaditanos y visitantes al atardecer. Es la mejor playa urbana de la que hemos disfrutado, así de claro, por su belleza natural y la del entorno arquitectónico. Destaca por su limpieza, tema crucial en una playa urbana.

Para finalizar, que en estos repasos es mejor no ser exhaustivo y robarle capacidad de sorpresa al lector y posible visitante, hablaremos de la gastronomía gaditana, que es excelente. Insoslayable el atún rojo en temporada. Las tortillas de camarones es en Cádiz donde hay que comerlas. La caballa con piriñaca, por favor, no te la pierdas, qué cosa tan buena. Y pescaíto frito, que no te falte.

La mayoría de madrileños llegan a Cádiz en coche para poder moverse con él por la provincia. Si quieres quedarte en Cádiz, te recomendamos que viajes en tren, vas a tardar solo algo más y la paliza va a ser mucho menor. Cádiz está a más de 650 km de Madrid.

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La escultura de la plaza del Reina Sofía

Que sepas o recuerdes que la plaza del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía se llama desde 2017 plaza de Juan Goytisolo. Antes no tenía nombre. Lo que sí tenía desde 2001 y sigue estando en ella es una réplica de la escultura El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella del escultor y pintor Alberto (Alberto Sánchez Pérez, Toledo 1895 – Moscú 1962). La obra original la realizó en 1937 para que se colocara en el exterior del pabellón de la República Española de la exposición Internacional de París de aquel año. En esa exposición se expuso por primera vez al público el Guernica de Picasso, actualmente uno de los principales atractivos del Museo Centro de Arte Reina Sofía.

Después de aquel evento, la escultura desapareció. Medía 12,5 m de alto y el artista la había confeccionado con cemento y bronce. Reafirmación de ideas expresadas en otras obras de Alberto de los años 30, El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella es una especie de tortuoso cactus antropomórfico son acanaladuras cuya cúspide está coronada por una estrella roja. El cuerpo de la obra sugiere el difícil momento de la sociedad española coetánea, que llevaba un año sufriendo la Guerra Civil cuando se celebra la exposición de París. El pseudocactus brota del suelo y parece como arado, alusión a la tierra de España y sus gentes. El camino tiene un jalón, una paloma, símbolo de la paz, y un final esperanzador según la visión política de Alberto, la estrella roja que denota su filiación socialista.

La réplica de la plaza Juan Goytisolo mide 18,7 m y pesa 7 t. La realizó en cemento el artista valenciano Jorge Ballester,​ recientemente fallecido, y se instaló en el exterior del Museo Centro de Arte Reina Sofía con motivo de una exposición temporal sobre Alberto.

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Texto y foto de Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

Restaurantes de Madrid que juegan muy bien a domicilio

Estamos en el proceso de adecuación de lo que entendíamos por normalidad hasta hace unos meses a la nueva realidad generada por la enfermedad Covid -19. Debemos seguir evitando participar en cadenas de contagio de Covid-19 (sí, todavía debemos seguir en la pelea) por nosotros y por los demás. Muchos restaurantes de Madrid ya han abierto sus puertas con las limitaciones indicadas por las autoridades sanitarias. En cualquier caso, ha aumentado exponencialmente el número de locales que han reforzado o lanzado por primera vez el servicio de envío de comida a domicilio.

Actualizaremos regularmente este artículo de nuestro blog con propuestas de comida a domicilio que catemos y nos gusten y con reseñas de restaurantes que conocemos de tiempos mejores y ahora han abierto o potenciado este servicio.

RESTAURANTE CAFÉ LION

Clásico del Madrid de los Austrias para iniciados, este establecimiento de la calle Bordadores inició en 2019 una nueva etapa a manos de María de Miguel y Marta Tello. Mantienen las señas de identidad del negocio, la apuesta por la gastronomía de toda la vida y el bonito local de decoración tradicional, con los matices y actualizaciones que han querido implementar por aquí y por allá, e incluso al barista Miguel, que lleva 25 años en su puesto. Hemos probado en casa su menú de fin de semana (varía, así que atent@ a su web y redes sociales) y nos ha convencido.

Es sencillo y directo, pero en absoluto plano. Destacamos la crema de nécora, contundente, el pavo a la soja, muy bien equilibrado, y la crema catalana, suave, nada dulzarrona. Todo llegó a la temperatura correcta y envasado con seguridad, ¡muy bien!

Café Restaurante Lion está en la calle Bordadores, 4, entre la Puerta del Sol y la plaza Mayor. Consulta su carta para recoger o recibir a domicilio aquí.

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RONDA 14 y CILINDRO

La foto de portada de este artículo es un señor ceviche de Cilindro que degustamos hace unos meses. Los restaurantes definidos por el chef limeño Mario Céspedes han lanzado una carta para pedir a domicilio o pasarse a recoger a las cocinas centrales del grupo (que se completa con Apura, que tiene su terraza abierta). Incluye clásicos de las dos casas como los ceviches (verde con huacatay y mango y de crema de rocoto con aguacate) de Cilindro y  sus gyozas de langostino y camarones; o el ceviche con leche de tigre al ají limo y calamar, el tiradito a la crema de ají amarillo, las gyozas de anticucho con picada de ají limo y cilantro y de ternera con manitas de cerdo o los cachopinos de ternera con queso de cabra y setas de Ronda 14. En Cilindro se encuentran las tradiciones peruana y asturiana y en Ronda 14 la gastronomía nikkei y chifa (aunque  lo asturiano también asoma).

La oferta se completa con un menú degustación para dos personas que incluye, por 45 €, tartar de salmón con crujiente de plátano, California Roll de centollo, roll de mar y montaña, bao de chicharrón con crema de rocoto y huacatay, patatas rellenas de carne guisada y bizcocho roto de avellanas y chocolate.

El horario para recogidas y envíos es de 13:00 a 15:45 y de 20:30 a 23:30 de martes a domingo. El servicio de envío a casa es a través de diferentes plataformas como Deliveroo, Stuart o Glovo (buscando la marca Ronda 14) y para recoger los pedidos la dirección es la de las cocinas centrales del grupo: calle Francisco de Navacerrada, 58. Madrid. Los teléfonos de reservas son: 91 356 85 77 / 648 17 53 59 / 690 15 66 95.

Más fotos de nuestro paso por el local de Cilindro, para que vayas abriendo boca. ¡Cuidado, te van a dar ganas de cerrarla sobre tu pantalla!

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Team Building en Madrid

A nadie puede caberle ninguna duda en este momento sobre la importancia de hacer equipo. Hacer equipo en los hospitales, en las comunidades de vecinos, como sociedad en general está siendo fundamental a la hora de afrontar la crisis sanitaria y económica generada por la enfermedad causada por el coronavirus Covid-19. Haces equipo poniéndote la mascarilla cuando toca, sí.

En el trabajo, un equipo conjuntado y motivado alcanza un rendimiento muy superior a uno sin cohesión y con los brazos caídos. Y que un equipo sea fuerte, armonioso y productivo se puede entrenar. Por otra parte, cuando las cosas van bien, el equipo merece una recompensa, ¿no? Hemos conocido un proyecto que se encarga de conseguir la motivación extra que distingue a los equipos de trabajo más potentes y de premiarlos cuando se lo han ganado: Kaizen Team Building.

La iniciativa Kaizen Team Building se dedica a la organización de las mejores actividades de empresa del mercado. Se dirigen a compañías que comprenden que, en un entorno tan competitivo en todos los sectores como el de hoy en día, es imprescindible incentivar la vinculación del trabajador con el proyecto del que debe sentirse plenamente partícipe. Para ello, Kaizen Team Building aplica técnicas de team building o construcción de equipos que han constatado que funcionan como catalizadores de una mayor unión y tolerancia al esfuerzo en trabajadores de todos los perfiles.

Desde hace más de 10 años, Kaizen Team Building crea y desarrolla estas actividades de team building en la Comunidad de Madrid y en toda España, prestando un servicio innovador y siempre adaptado a las muy variables circunstancias concretas de las empresas que contratan alguna de sus diferentes propuestas. A continuación te explicamos algunas actividades de su catálogo, a ver qué opciones te parecen más interesantes:

  • El Haka Team Building. Consiste en aprender y realizar la danza maorí que baila la selección de rugby de Nueva Zelanda antes de cada uno de sus partidos. A ellos les ha funcionado, ¡son campeones del mundo! Los monitores de Kaizen Team Building explican a los participantes lo que deben saber sobre el ritmo y la fonética maorí. Después, se forman diferentes equipos y cada uno prepara y representa su haka. Se elige un ganador y su capitán comanda la haka final, danzada por todos los participantes a la vez. ¡Así se crea espíritu de equipo.
  • Los Cascos Locos. ¡Música y baile pasándolo muy bien y sin incordiar a nadie! Pueden montarte un tour bailable con cascos que aíslan completamente del ruido exterior en tu oficina o por la calle. El dinamizador lanza la señal con la música que se haya predefinido hasta a 300 m, aparte de actuar como descacharrante coreógrafo. Ese rango da mucho juego. No hay quien no se mueva y se ría en esta actividad.
  • Concurso de paellas. Si lo que gusta en tu oficina es el buen comer, Kaizen Team Building también te ofrece esta versión micro de MasterChef centrada en la paella, en la que los participantes se dividen por equipos, buscan los ingredientes para cocinar el clásico plato valenciano, lo preparan con el asesoramiento de cocineros expertos y son premiados… o no. La organización también cocina una gran paella por si acaso… Bebidas incluidas y acciones de dinamización opcionales como un karaoke o un original fotomatón.
  • Eventos formativos y de coaching. Se trata de aprender jugando, incorporar habilidades y competencias de forma vivencial. Dinámicas diversas consiguen que los participantes se conozcan a fondo, interactúen y refuercen su empatía y reconocimiento mutuos. Todo ello mediante retos siempre amenos e incluso muy divertidos. Después de cada actividad, se analiza en conjunto lo vivido bajo la batuta de los coordinadores de Kaizen Team Building.

Hay decenas de opciones más para hacer equipo y en todas ellas Kaizen Team Building se encarga aportar los expertos correspondientes, buscar el espacio ideal para la jornada, así como de la logística y los servicios adicionales que se acuerden.

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El cocido madrileño de Malacatín. Es decir, el cocido madrileño

La historia de Malacatín es la historia del cocido madrileño, el plato popular que servían en esta casa fundada en 1895 a los trabajadores de la zona del Rastro, La Latina y Lavapiés desde que a principios del siglo XX la segunda generación de la familia que todavía regenta el local lo incluyera entre su oferta. José Alberto, cabeza de la cuarta generación, continúa con los buenos usos de la casa en cuanto a ofrecer un cocido madrileño para el que selecciona buenas viandas de León, Asturias y Castilla, intentando siempre mantener a los proveedores que han dado fondo al plato (o los platos, aquí los tres vuelcos canónicos del emblema de la gastronomía castiza capitalina se respetan, por supuesto).

En Malacatín se disfruta de la mesa, que no solo recibe su famoso cocido madrileño, sino también callos, bacalao confitado con verduritas, chuletillas de cordero y otras propuestas de las de toda la vida, y el ambiente, con su decoración abigarrada (alguna sorpresa te llevarás mirando aquí o allá) y sus llenazos.

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Como consecuencia de la situación generada por la pandemia de coronavirus Covid – 19 y por primera vez en su historia, se  puede pedir a domicilio el cocido y muchos otros platos de la carta de Malacatín. José Alberto ha buscado una fórmula que permite que su cocido no pierda esencia al sacarlo fuera de su establecimiento.

El cocido a domicilio lo tienes aquí abajo, ya lo hemos disfrutado y es el de siempre, con toda su potencia en la sopa, su buen punto característico en verduras y carnes y su majestuosidad desbordamesas. Tiene un precio de 18 €.

Todo llega correctamente envasado y caliente. La sopa es fuerte y profunda, como tiene que ser después de la conjunción de caldos lentos con que se cocina. Los fideos vienen aparte para que no lleguen deshechos en el caldo. Garbanzos con repollo y patata en el segundo vuelco y carnes de ternera, cerdo y pollo para rematar. Nada es algo más, cada ingrediente tiene su personalidad, su aquel. Y una ración es en realidad casi dos raciones, otra marca clásica de Malacatín. ¡Satisfechos!

Texto de Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

Editor, redactor creativo y SEO, social media manager

Fotos de Montserrat Curiel para Malacatín, excepto fotos del cocido, que son de Microplán Madrid.

Somos un proyecto de comunicación online y organización de actividades sobre Madrid.

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