Olmo 13, el escape room de Lavapiés que te transporta a Nueva Orleans

¿Qué le pedimos por aquí a un escape room? Que sea un desafío sin que te exija un título de doctor en escape rooms para completarlo, que sea sorprendente y que esté ambientado de tal forma que te sumerja en un entorno y/o tiempo especial. Hemos podido comprobar que Olmo 13, un escape room situado en el corazón de Lavapiés, en pleno centro de Madrid, cumple con creces todos esos requisitos.

Entrar en el escape room de la calle Olmo, 13 (hay una razón de peso para que el nombre del escape room coincida con el de la calle y número en el que se encuentra, enseguida verás), es hacerlo en el misterio de la bella viuda Madame Lalorisa. Esta buena o mala mujer ¿vivió, vive, vivió, vive y vivirá? en el número 13 de la calle Olmo de Nueva Orleans. Se sabe seguro habitaba esa casa de la calle Olmo a finales del s. XIX. Ahora hay vecinos que dicen que la ven por las calles recorriendo la calle en una dirección, en la otra. Dicen haberla visto también en la orilla del río… La vida conocida de Madame Lalorisa es el colmo (olmo, Olmo) de la tragedia y tan compleja como su vivienda. ¿Sabrás salir de ella? ¿O te quedarás eternamente en su interior en compañía de las inmortales o espectrales Madame Lalorisa e hija, que hay hija también, sí?

Pasa, pasa, que te quieren dar la merienda…

Te recomendamos que no dejes de vivir la experiencia estilo Nueva Orleans que te propone este juego inmersivo. Nueva Orleans es esa ciudad donde, como dicen los creadores del escape room Olmo 13, se confunden el color y las sombras, las risas y los miedos, lo natural y lo inexplicable…

Info práctica del escape room Olmo 13:

El escape room Olmo 13 está en calle del Olmo,13, 28012 Madrid

Accede por aquí al sistema de reservas

Reserva por WhatsApp si te apuntas menos de 3 horas antes de la hora a la que quieras realizar la actividad: 644 15 44 49

Comunicación por email: hola@olmo13escaperoom.com

Carlos Galán maravillándose en Madrid

El creador del sello discográfico Subterfuge, Carlos Galán, descubridor de Australian Blonde, Dover y un larguísimo etcétera hasta La Niña Polaca y más allá, es el primer microentrevistado con las nuevas preguntas de nuestro test madrileñista.

Microplán Madrid: ¿Qué lugar de Madrid es tu Madrid?

Carlos Galán: Elegir un sitio solo de la ciudad más maravillosa del mundo se me antoja complicado, pero optemos por mi uno de mis favoritos, el Rastro. Representa el Madrid en esencia por su contexto, y por ser el ceremonial de los domingos y festivos. Hay quien dice que ya no es lo que era, yo apunto que nada es lo que era, pero el Rastro sigue siendo el corazón de Madrid.

MpM: ¿Qué habitante de Madrid es tu Madrid?

CG: El que apoya los bares de toda la vida, el pequeño comercio de barrio, el siempre, el que participa de los barrios y respeta su entorno. Si le añades ser del Atleti, ahí va un plus.

MpM: Toca castizampa y no se puede todo, tienes que elegir plato y local. ¿Dónde y a por qué vamos?

CG: Si toca cocido, tiro de clásicos como Malacatín o El Horno de Santa Teresa. Si hay que reivindicar nuevas propuestas, el de la Taberna de Pedraza es memorable. Las gallinejas, entresijos, chorrillos y demás manjares, en Casa Enriqueta, donde trabaja mi amigo Paulino, en General Ricardos. Los caracoles, en Casa Amadeo, en plena Ribera de Curtidores.

MpM: Eso que viste, hiciste, quisiste en Madrid que te vinculó de verdad y para siempre a la ciudad, ¿qué fue?

CG: Pues que por circunstancias familiares, viví fuera entre los 9 y los 17 años, y eso reafirmó mi amor profundo por mi ciudad, de la que estoy perdidamente enamorado.

MpM: Y ahora, ¿qué hacemos? Llévanos a un concierto, expo, bar…

CG: Ir a un concierto en la sala El Sol debería ser obligatorio. Como comprar unos discos en Marilians o Escridiscos, o libros en Nakama o Molar y ver las expos de La Fiambrera. Son un acto de amor, de apoyo al comercio local, que te van a hacer mejor persona y más feliz.

Ruth Alejandre asoma por Madrid, por los Balcanes…

La comunicadora sobre viajes y gastronomía Ruth Alejandre acaba de lanzar un libro en el que comparte sus experiencias en la península balcánica, Por amor a los Balcanes. Mantiene plenamente actualizado su proyecto Gastrogurú y vuela, vuela, vuelaaaa.

Microplán Madrid ¿Cuál de estos barrios de Madrid te resulta más atractivo? Chamberí, Lavapiés o el Barrio de las Letras.

Ruth Alexandre: Chamberí. Me encanta el ambiente que se respira en sus calles. Castizo, auténtico. Es tranquilo pero, a la vez, tiene una gran vida cultural. Uno de mis museos favoritos está en el barrio: la Casa Museo Sorolla. Cuenta además con teatros, cines y múltiples opciones gastronómicas. Me divierte pasear por sus calles y pararme a tomar café en alguna de las múltiples cafeterías de especialidad que han abierto en la zona, como Naji o La Colectiva.

MpM: Si vas a la barra de un bar madrileño a quedarte en ella (cuando se pueda y donde se pueda), ¿qué pides preferentemente? Caña, vermú o vino.

RA: Soy de buen comer… y beber. Así que depende del momento y del plan. Me encanta el vermú para la hora del aperitivo. El de La Bodega de la Ardosa con un pincho de tortilla es un combo perfecto. En verano disfruto con una caña bien fría y, para el momento afterwork, un buen vino. Puedes encontrarme tomando uno en La Máquina de Ponzano.

MpM: Para tomar algo al aire libre, ¿optas por subir a azoteas, buscas patios interiores interesantes o te quedas en una terraza a pie de calle?

RA: Reconozco que me encantan las azoteas. Se han puesto muy de moda en los últimos años las terrazas en las alturas, sobre todo en las azoteas de los hoteles, así que afortunadamente hay una amplia variedad y suelo ir variando para disfrutar de las diversas panorámicas que ofrecen de la capital. ¡Creo que he visitado prácticamente todas! Frecuento bastante también las terrazas a pie de calle. Me encanta estar al aire libre, así que las aprovecho desde que empiezan a calentar los primeros rayos de sol de la temporada y hasta que el tiempo invita a buscar terrazas o patios interiores.

MpM: Sale un plan comilonero castizo, ¿a qué le das? Callos a la madrileña, bocata de calamares o bacalao rebozado.

RA: Me gustan las tres cosas. Gracias a mi trabajo con Gastrogurú tengo la oportunidad de probar y degustar auténticas delicias culinarias. Entre ellas, por supuesto, estos tres platazos castizos. Acercarse el fin de semana a Casa Labra a la hora del aperitivo y tomar un vermut con su bacalao rebozado me parece un plan estupendo. Disfruto de un bocadillo de calamares calentito y recién hecho cuando llega el frío; sobre todo tomarlo en la Plaza Mayor cuando ponen el Mercado de Navidad. En Taberna y Media bordan la tortilla con callos. Una delicia.

MpM: ¿Dónde sueles ir cuando quieres disfrutar del arte, al Prado, al Thyssen o al Reina Sofía?

RA: El que más frecuento es el Prado. Repito el Reina Sofía una y otra vez porque tengo debilidad por Dalí. Y del Thyssen no me suelo perder sus exposiciones temporales. La que hay ahora La máquina Magritte es muy recomendable.

MpM: ¿Qué crees que ha hecho Madrid por ti?

RA: Ha hecho y sigue haciendo… Madrid me da energía, me saca una sonrisa, me sorprende a diario. Me ha regalado personas fabulosas y me ha visto crecer. Me ha visto feliz tanto de día como de noche. Me ha hecho saltar de alegría y llorar desconsoladamente. Me ha ofrecido su gastronomía, su cultura y sus cielos. ¡Cómo disfruto de sus cielos y atardeceres increíblemente bellos y únicos! A veces me ha puesto a prueba. En ocasiones nos hemos enfadado y me he ido. Pero siempre, al final… ¡vuelvo!

MpM: ¿Qué es lo último que has experimentado en Madrid?

RA: Un concierto improvisado, en petit comité, en un local minúsculo cerca de Ópera.

Los ferroviarios de Arganzuela

Desde finales del siglo XIX empezaron a construirse en Madrid colonias de viviendas que huían del modelo de construcción vertical y hacinamiento humano (ahora vivir en una corrala es guay, pero cuando había en ellas un único aseo para 80 o 125 o 200 personas, ¿qué tal?) que se estaba imponiendo, sobre todo, en el centro de la ciudad, para ensayar un urbanismo más higiénico, amable con sus habitantes y conectado con la naturaleza.

El clásico ejemplo de aquellas intentonas es la Ciudad Lineal de Arturo Soria, de la que queda más memoria que rastro, pero algo hay. La fascinante colonia Madrid Moderno (te quiero para siempre si me dejas vivir contigo allí), con sus hotelitos neomudéjares y modernistas (a la madrileña), iniciada por impulso del arquitecto Julián Marín , es otro ejemplo.

En 1911 se promulgó la primera ley de Casas Baratas en España para promover la edificación de microbarrios con el mismo enfoque orientados, en principio, a la mejora de las condiciones de vida de las clases populares, aunque en la práctica numerosos terratenientes especuladores aprovecharon las facilidades que se ofrecían para urbanizar suelo que ya era suyo o que se apresuraron a acaparar, chivatazos mediante, y construyeron chalés inasequibles para la mayoría de madrileños (Cruz del Rayo, El Viso). Hecha la ley, puestos en danza los solares.

Hubo gremios profesionales que aprovecharon las leyes de Casas Baratas y la de Casas Económicas de la primera mitad de los años 20, que promovían el agrupamiento corporativo (cosas del dictador Primo de Rivera y el encuadramiento social de su época) para construir colonias para los suyos y así surgió, entre otras, la colonia de Ferroviarios que el arquitecto Francisco Alonso Martos levantó entre 1923 y 1926 en Arganzuela, en las actuales calles Alonso Martos (justo reconocimiento a aquel tipo, cosa buena hizo) y Tomás Bretón.

Como hasta los años 80 el Ayuntamiento de Madrid no decidió catalogar y promover la conservación de las colonias históricas del municipio, ha habido cambios por aquí, recrecimientos por allá y disparates varios por acullá en esta y en todas, pero lo que queda merece ser visto y revisto.

Fotos y texto: Adrián P. G.
Fundador y coordinador de Microplán Madrid.
Autor de Dame todo lo que tengo.

Adriana Alcol es Malasaña

Adriana Alcol es coruñesa de nacimiento y su tierra le tira lo que más, pero también es malasañera vocacional. Su barrio de acogida en Madrid le ha inspirado el blog Esto es Malasaña y es uno de los escenarios principales de Minutos Impares, su primera novela, un texto fluido, sólido y evocador que te recomendamos de verdad de la buena.

Microplán Madrid: Quédate con uno de estos barrios de Madrid: Malasaña, Canillas o Chamberí.

Adriana Alcol: Te responderé como buena gallega que soy que depende para qué. Malasaña es mi barrio y lo siento como mi casa; de él me gusta especialmente sentir que es como estar en un pueblo en medio de una gran ciudad y que a pesar de que tiene unos cuantos «peros», lo sigo queriendo igual. Canillas es el barrio de mi familia materna y durante el año 2015 viví allí durante una temporada en un pequeño apartamento cerca del Palacio de Hielo; de él adoro los recuerdos de la infancia, los bares que te sirven un vino y una tapa bien generosa a precios populares, que puedes hacer la compra en pequeños comercios y mercados que tienen productos de calidad y que no te dejan temblando la cuenta bancaria y sobre todo, me gusta esa vida de barrio que nunca ha perdido y la tranquilidad que me transmite. Y Chamberí es uno de esos barrios que disfruto como visitante, que me gusta especialmente de día y que no diría que no a vivir durante una temporada en una de esas casas con balcones que tiene frente a la plaza de Olavide.

MPM: En barra, ¿caña, vermú o vino?

AA: Siempre vino y a ser posible, godello.

MPM: ¿Eres de terraceo en azoteas, en patios interiores o a pie de calle?

AA: A pie de calle, y si puedo elegir, me encanta la terraza de el bar Gato en la plaza Dos de Mayo (que además, tiene un godello delicioso).

MPM: ¿Callos a la madrileña, bacalao rebozado o bocadillo de calamares?

AA: Llevo una dieta vegetariana desde 2016, pero si me lo hubieses preguntado antes de esa fecha, habría escogido el bocadillo de calamares.

MPM: ¿Dónde es más fácil que nos encontremos contigo, en el Prado, el Reina Sofía o el Thyssen?

AA: Creo que es más factible que me encuentres en pequeñas salas de exposiciones que en grandes museos, pero entre estos tres me quedaría con el Thyssen.

MPM: ¿Qué crees que ha hecho Madrid por ti?

AA: Creo que venir a vivir a Madrid en el año 2012 fue una decisión maravillosa; me abrió las puertas a llevar a cabo muchos proyectos que en mi cabeza solo eran sueños y que aquí poquito a poco se han ido haciendo realidad. Le recomendaría a todo el mundo que vive en una ciudad pequeña que disfrute al menos durante unos años de la vida en una ciudad grande y aunque la verdad es que en este momento de mi vida mi mayor deseo es poder regresar a A Coruña, sé que siempre voy a recordar esta etapa como una de las más bonitas que he podido experimentar. Siento que Madrid es una ciudad que me ha acogido y me ha abrazado desde el minuto uno que puse un pie en ella y por eso siempre le voy a guardar un cariño inmenso.

MPM: ¿Qué es lo último que has experimentado en Madrid?

AA: El pasado mes de noviembre presenté en Malasaña mi primera novela corta, Minutos impares, y esa sensación de sentirme arropada por mi gente y por mi barrio es algo que no voy a olvidar jamás. Madrid es una ciudad que desde fuera se puede ver como un lugar donde la gente siempre parece tener prisa, pero no es cierto, o al menos no siempre; Madrid es una ciudad que cuando aprendes a disfrutarla, te da experiencias maravillosas.

 

Un día en el Norte de Madrid

Tienes un día para ti y quieres llenarlo de disfrutes variados. Es un día, no puedes alejarte demasiado. Pues si miras al norte de Madrid, encontrarás mucho que hacer sin recorrer demasiados kilómetros.

Mañaneo serrano

Madruga que hay planes y más planes. Enfila hacia la Sierra Norte de Madrid y en una hora podrás empezar a hacer una de las rutas de senderismo o en bici habilitadas en el valle del Lozoya, la Sierra de la Cabrera, la Sierra del Rincón o el Valle del Jarama. Riqueza paisajística, frescor y bonitos pueblos van a maravillarte los ojos: Bustarviejo, Navalafuente, Rascafría, Navarredonda, Torrelaguna, Patones, Buitrago de Lozoya y sus alrededores merecen el desplazamiento por sí solos.

Es verdaderamente impresionante el desglose del patrimonio natural e histórico artístico de la Sierra Norte de Madrid. Para no cansarte a base de exhaustividad, citaremos tan solo que aquí puedes visitar el abedular de Canencia, el bosque mixto de hayas y robles del monte de El Chaparral, el Monasterio del Paular, el Pontón de la Oliva… Por supuesto, todo ello es inabarcable en una sola visita. Te recomendamos que selecciones una ruta guiada por tu tipo de campo preferido y un pueblo cercano para la mañana de tu día norteño.

Sierra norte madrid

De comer, arroz

En el camino de vuelta a Madrid capital, te proponemos degustar un arroz de los buenos. Hay una arrocería en Alcobendas, con sedes también en Montecarmelo y Tres Cantos, que es parada obligatoria en el Norte de Madrid. Te hablamos de Arrocería Formentera, donde es imprescindible pedirse un arroz, por supuesto, y donde también clavan platos de pescado como el atún de almadraba o la fritura variada y carnes como el solomillo de vaca vieja o el Rib Eye de lomo alto.

Pero dale al arroz, haznos caso, hay muchas opciones como el arroz negro con chipirones, el arroz a banda, el meloso de boletus y rape o el meloso de carabineros que vas a gozar hasta el último grano. También disponen de servicio a domicilio, por cierto.

Bajar la comida en un parque forestal

Se impone un paseo para favorecer la digestión, y para ello te señalamos el parque forestal de Valdebebas-Felipe VI, en el distrito de Hortaleza. Es muy curiosa su silueta, que representa a un gran árbol. Su extensión aproximada es de 470 hectáreas, divididas es diferentes áreas mayoritariamente forestales.

La zona central es el corazón del entorno. Se subdivide en los denominados espacios de Copa y Campo Abierto, que representan la mayor superficie del parque forestal. Incluye ámbitos de carácter jardinero que tienen una finalidad vertebradora, al servir de orientación dentro del mismo, y que aportan carácter debido a su singularidad. Se trata del Laberinto (con una estructura central de madera en forma de espiral ascendente y un mirador), del Arboreto (donde de cinco cubetas afloran islas con formaciones vegetales) y de las Terrazas (superficie compuesta por una serie de plataformas ajardinadas con desarrollo en cascada descendente hacia el río).

El Parque El Capricho

Avanzada la tarde, hay tiempo todavía para pasarse por el barrio de la Alameda de Osuna, en el distrito de Barajas. En él hay dos hitos monumentales a no perderse. El más conocido es el Parque El Capricho, uno de los más bonitos e interesantes de todo Madrid. Es un parque histórico, construido entre 1787 y 1839 por encargo de la duquesa de Osuna. Tiene los aires neoclásico y romántico que le corresponden por la época en la que se creó, si bien es este segundo estilo el más presente por ser quizá más acorde a la personalidad de la duquesa. La noble quiso tener un espacio de recreo a las afueras de Madrid y para ello ordenó la edificación de un palacio en la Alameda con su ajardinamiento correspondiente. El conjunto abarca una extensión de 14 hectáreas en los cuales se suceden placeres estéticos como los que procuran el Casino de Baile, el Laberinto, el estatuario y las fuentes y la propia naturaleza, a la que desde el proyecto original se le permitió expresarse en grandes espacios sin una excesiva intervención del hombre para encarrilarla.

En el Parque El Capricho, cerca del Palacio, hay un búnker de la Guerra Civil que albergó durante la contienda el Cuartel General de la Defensa de Madrid. Es visitable, pero hay que reservar plaza con mucha antelación.

¿Un castillo en Madrid, Madrid?

Por último, queremos hablarte de un secreto de Madrid que te va a sorprender: en el municipio capitalino hay un castillo del siglo XV, el castillo de la Alameda.

Construido como castillo señorial, ha sufrido diferentes transformaciones a lo largo de los siglos.  Originalmente se ubicaba entre las aldeas medievales de la Alameda y Barajas. Su primer propietario fue el Señor de Barajas, Juan Zapata, para quien tenía una función militar además de residencial. En el XVI se convierte en un palacio renacentista de recreo de diferentes aristócratas madrileños. También le afectó la Guerra Civil, periodo en el que fue empleado como fortín del bando republicano. En el entorno se conserva un nido de ametralladoras.

Un día bien completo, ¿no? Próximamente, más madrileñadas.

Gandia: una ciudad con historias

Más allá de los atractivos turísticos de Gandia (es el nombre oficial, olvídate de la tilde) y de esa playa que hace las delicias de los bañistas, Gandia es una ciudad con historias. Las que tú escribes cuando disfrutas de esos baños en el Mediterráneo, de los momentos compartidos con tus familiares o amigos, de los paseos por la ciudad y, en definitiva, de tus vivencias en Gandia mientras disfrutas de tus merecidas vacaciones. Pero también las que hablan de familias influyentes, de personas delicadas y de un pasado que se remonta al paleolítico.

Gandia-ciudad-historias 3

Conociendo a la familia de los Borja

La historia de Gandia alcanza su relevancia en el siglo XIV, cuando Alfons el Vell eleva la villa de Gandia a la categoría de Ducado, comenzando la construcción del Plan Ducal que en parte ha llegado hasta nosotros. Es precisamente en el Palau Ducal donde los duques Borja residieron y en tu visita descubrirás donde nacieron y vivieron muchos de sus descendientes. Nada más entrar te sorprenderá su patio pero no te quedes ahí y sube esas escaleras que te llevarán a estancias tan interesantes como la Galería Dorada o el salón de las Coronas. Una visita más especial si realizas la visita guiada nocturna (20:30 horas).

Una opción muy interesante es disfrutar de actividades tan singulares como El Tast de la Duquessa, unas jornadas gastronómicas maridadas con cerveza artesanal, ver una película en el patio del Palacio Ducal, o cenas borgianas a ritmo de jazz en directo (24 de julio y 21 de agosto).

Guarda fuerzas porque debes también pasear por el casco antiguo para admirar monumentos tan importantes como La Colegiata de Santa María, el convento de las Esclavas o el Convento de Santa Clara… Un paseo que te hará recordar aquellos tiempos en los que la familia de los Borja paseaba por estas calles.

La joven más delicada de Gandia

Eres más delicada que La Delicà de Gandia”. Esta frase hoy no te suena pero Gandia es una ciudad con historias y la Delicà de Gandia es una de ellas, como demuestra esa frase que se suele decir en la zona para criticar a personas que son demasiado escrupulosas o tiquismiquis.

Según la leyenda, a esta mujer que vivía en Gandia le cayó un pétalo de jazmín en la cabeza y se murió. Esa es la historia que circuló por la ciudad pero, en realidad, ese pétalo del jazmín que le había caído pertenecía a uno de los ornamentos del rosetón de la Colegiata de Gandia. Este pétalo de “jazmín” que impactó en su cabeza pesaba más de 400 kilos. Desde este momento, se empezó a extender la leyenda sobre esta joven que era tan delicada que le mató un sólo pétalo de una flor.

La cueva donde empezó todo

En tus días en Gandia encontrarás la ‘Capilla Sixtinadel paleolítico: la cueva del Parpalló. Se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Europa porque allí habitaron algunos de los primeros Homo sapiens que llegaron a la zona. Además, es el santuario prehistórico más importante de la religión mediterránea peninsular. Su importancia es tal que no debes perderte su visita, y más si te apetece respirar aire puro de la montaña.

El castillo de Bairen, el origen de Gandia

Situado en lo alto de una colina, el castillo de Bairen es el primer edificio relevante de la ciudad y, alrededor de esos muros ocurrieron muchas historias. La más significativa es que la crónica de Jaume I relata como, tras pactar con el alcaide de esta plaza la rendición del castillo en un plazo de siete meses, el rey exigió como prueba de confianza que el musulmán le entregara como rehenes a su hijo y dos sobrinos.

El alcaide no cedió en este punto, pero ofreció al monarca cristiano una declaración jurada del pacto y la cesión de la torre albarrana, por lo que Jaume I decidió aceptar el trato. Una vez finalizado el plazo el rey volvió al lugar y el alcaide cumplió con su palabra entregándole el castillo.

Su visita no es solo interesante por la historia que encierra sino también porque las vistas son increíbles.

Gandia es una ciudad con historias y tú también debes dejar la tuya mientras disfrutas de esas tan merecidas vacaciones.

Gandia-ciudad-historias

Post patrocinado.

El Renacimiento de La Tristura

Ha sido estremecedor en el mejor sentido volver al teatro. Ver la Sala Verde de los Teatros del Canal con aforo reducido y los palcos sin ocupar es descorazonador, pero aun así.

Muy interesante la obra Renacimiento de la compañía La Tristura. Es metateatro diferente (más bien metatramoya), y te lleva a momentos destacados de los últimos 45 años, los del último periodo democrático de España, sin moverte del presente más presente. Se muestra en el escenario reflexiones sobre el fluir de la sociedad desde la intrahistoria de un grupo de técnicos de un teatro. Identidad y crisis, construcción individual y colectiva son los vectores de la función. Encontramos en el texto y la dirección varios y variados aciertos y algún problema de ritmo.

Aplauso fuerte para l@s imbéciles (poc@s, pero l@s ha habido) que se quitaron la mascarilla durante el espectáculo. Sí, es obligatorio llevarlas puestas. Y si queremos que sigan subiéndose telones y que no se bajen los que ya se han subido, hay que hacer las cosas bien.

Hasta el 12 de julio.
Entradas: entre 7,50 € y 15,50 €.
Horario: Consultar sala.
Teatros del Canal, calle Cea Bermúdez, 1.

Ya se ve Cádiz desde Madrid

Y entonces pudimos salir de Madrid… Los habitantes de la capital ya nos movemos más allá de los límites de nuestra comunidad autónoma. La evolución de la epidemia de Covid-19, según los datos recogidos por las autoridades sanitarias autonómicas y difundidos por las autoridades sanitarias estatales, así lo permite.

Nosotros vamos a seguir trabajando en nuestras cosas madrileñas por el momento, pero ya tenemos destino para la primera escapa veraniega: ¡Cádiz, espéranos! Es una de las provincias españolas que más ofrece al visitante, hemos ido, vuelto y revuelto. En este verano tan especial, toca pasarse por allí otra vez.

Mira, cuando se habla de Cádiz como lugar de vacaciones, enseguida salen a relucir playas como las de Bolonia en Tarifa, Zahara de los Atunes o Costa Ballena en Rota. Son una maravilla, lo sabemos por experiencia. Pero las vacaciones gaditanas de las que tenemos mejor recuerdo son las que pasamos en la propia capital de la provincia, en ese Cádiz puro y duro que muchos turistas pasan por alto. Vamos a compartir nuestras vivencias de la Tacita de Plata, apodo de una ciudad que fue fundada por los fenicios en el 1100 a. C. aproximadamente con el nombre de Gadir.

Muy recomendable antes de empezar el callejeo por la ciudad es subir a la Torre Tavira. Desde este punto hay unas vistas excelentes del casco histórico de Cádiz. La Torre Tavira se construyó a mediados del s. XVIII y fue designada torre vigía oficial del puerto de Cádiz en 1778 por estar situada en la cota más alta de la ciudad (45 m sobre el nivel del mar. En Cádiz no hay cuestas. Se encuentra situada en la Casa-Palacio de los Marqueses de Recaño (actual Conservatorio de Música) y es de estilo Barroco. Su nombre es el del primer vigía que la gestionó, el teniente de fragata D. Antonio Tavira. La Torre Tavira dispone desde 1994 de una cámara oscura para ver más lejos y mejor.

El barrio más antiguo, que no el más conocido y transitado de la ciudad, es el de Pópulo. Conserva tres arcos que fueron puertas de entrada al Cádiz medieval, heredero del romano, que tenía Gades por nombre, y del musulmán. En el barrio del Pópulo está la catedral barroca de Cádiz y los restos del Teatro Romano. Y calles, calles y más calles con algo especial. El cercano barrio de la Viña sí esel que cualquiera que haya puesto los pies en Cádiz ha vivido con más intensidad. Es el núcleo de los Carnavales y todo el año sus calles son las del tapeo, el bullicio y la alegría.

Malecón_de_La_Caleta,_Cádiz

La playa de la Caleta concentra las miradas de gaditanos y visitantes al atardecer. Es la mejor playa urbana de la que hemos disfrutado, así de claro, por su belleza natural y la del entorno arquitectónico. Destaca por su limpieza, tema crucial en una playa urbana.

Para finalizar, que en estos repasos es mejor no ser exhaustivo y robarle capacidad de sorpresa al lector y posible visitante, hablaremos de la gastronomía gaditana, que es excelente. Insoslayable el atún rojo en temporada. Las tortillas de camarones es en Cádiz donde hay que comerlas. La caballa con piriñaca, por favor, no te la pierdas, qué cosa tan buena. Y pescaíto frito, que no te falte.

La mayoría de madrileños llegan a Cádiz en coche para poder moverse con él por la provincia. Si quieres quedarte en Cádiz, te recomendamos que viajes en tren, vas a tardar solo algo más y la paliza va a ser mucho menor. Cádiz está a más de 650 km de Madrid.

Post patrocinado

La escultura de la plaza del Reina Sofía

Que sepas o recuerdes que la plaza del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía se llama desde 2017 plaza de Juan Goytisolo. Antes no tenía nombre. Lo que sí tenía desde 2001 y sigue estando en ella es una réplica de la escultura El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella del escultor y pintor Alberto (Alberto Sánchez Pérez, Toledo 1895 – Moscú 1962). La obra original la realizó en 1937 para que se colocara en el exterior del pabellón de la República Española de la exposición Internacional de París de aquel año. En esa exposición se expuso por primera vez al público el Guernica de Picasso, actualmente uno de los principales atractivos del Museo Centro de Arte Reina Sofía.

Después de aquel evento, la escultura desapareció. Medía 12,5 m de alto y el artista la había confeccionado con cemento y bronce. Reafirmación de ideas expresadas en otras obras de Alberto de los años 30, El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella es una especie de tortuoso cactus antropomórfico son acanaladuras cuya cúspide está coronada por una estrella roja. El cuerpo de la obra sugiere el difícil momento de la sociedad española coetánea, que llevaba un año sufriendo la Guerra Civil cuando se celebra la exposición de París. El pseudocactus brota del suelo y parece como arado, alusión a la tierra de España y sus gentes. El camino tiene un jalón, una paloma, símbolo de la paz, y un final esperanzador según la visión política de Alberto, la estrella roja que denota su filiación socialista.

La réplica de la plaza Juan Goytisolo mide 18,7 m y pesa 7 t. La realizó en cemento el artista valenciano Jorge Ballester,​ recientemente fallecido, y se instaló en el exterior del Museo Centro de Arte Reina Sofía con motivo de una exposición temporal sobre Alberto.

el-pueblo-español-alberto

Texto y foto de Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com

Somos un proyecto de comunicación online y organización de actividades sobre Madrid.

A %d blogueros les gusta esto: