The Hat y la verdad de Madrid

La azotea del hostel The Hat, ubicada en lo que fue un palomar, permite disfrutar sosegadamente del último verano del año a huéspedes y visitantes.

Desde aquí se ve un corte noble del auténtico Madrid de los últimos cinco siglos. Tejas, muros de ceguera blanca,  la monumentalidad humilde de la colegiata de San Isidro (s. XVII), un aura de experiencia vivible.

La otra vista que ofrece la protagonizan la ampliación de 1950 de la antigua sala de alcaldes de casa y corte y cárcel de corte, posterior ministerio de Asuntos Exteriores (1636) y la torre de la iglesia de Santa Cruz (1902).

TheHat2Entre la clientela se distingue a varios ejemplares de la etnia paneuropea que conforman los modernos hacendosos: trabajan solos o agrupados de dos en dos en dibujos y manualidades variadas, teclean o leen. Pero hay de todo y de todas partes, como corresponde.

TheHat3 Los precios en la azotea de The Hat no son nada disparatados, como ocurre en lugares semejantes. Damos fe de que el pincho de tortilla de patatas cremosa es un pincho de tortilla de patatas cremosa y vale lo que cuesta. Tostas, ibéricos, quiches y tartas completan la oferta gastronómica.

Una barra interior convoca a volver también con frío. Es el espacio donde en The Hat se organizan exposiciones y actuaciones musicales, además de en el vestíbulo.

Horario:

Lunes a viernes: 18:00 – 00:00  / Sábados y domingos: 13:00 – 00:00.

Calle Imperial, 9.

the hat

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Palabras de premio

La segunda edición de nuestro microtaller + concurso literario sobre las palabras y su poder para generar historias tuvo lugar el pasado 2 de octubre en el centro de arte en transformación Klouví.

El jurado, compuesto por la escritora y periodista Isabel Garzo y Microplan Madrid, ha decidido otorgarle el premio del mencionado certamen a Federica Melita por su obra Restaurante de once estrellas. El galardón consiste en la publicación del relato en el blog y las redes sociales de Microplan Madrid y en la posibilidad de que la autora disfrute junto a un/a acompañante de forma gratuita de un microplan de 90 minutos de nuestro catálogo*.

En honor al sobresaliente nivel literario y a la eficacia evocadora de otros dos relatos, hemos acordado semipremiar a sus autores con la publicación de aquellos en este espacio. Se trata de ¿Qué ve usted en esta lámina? de Adrián SotésLa (pequeña) rendición de Marián Rodríguez.


Restaurante de once estrellas

Federica Melita

En la ciudad no hacían más que hablar del restaurante de once estrellas apenas inaugurado. Era un gran éxito.
Acercándose el cumpleaños del cabeza de familia, madre e hijo decidieron hacer una reserva en el famoso restaurante para celebrar un día tan importante con una cena especial. El trabajo en el aserradero para alimentar a la familia era muy duro y el padre merecía un regalo que retribuyese todos sus esfuerzos. Por una vez probarían una comida más cara de lo que se podían permitir.

La noche de la fiesta llegó enseguida y padre, madre e hijo se pusieron sus mejores ropas y fueron al restaurante del que todos hablaban. El lugar era enorme y elegante. Una silla de madera azul con once estrellas en la parte posterior llamaba inmediatamente la atención. Por todas partes se percibía un buen aroma de madera y se veían platos con los que se te hacía la boca agua. El chiquito se acercó a la silla azul y la miró de arriba abajo, impaciente por cenar. Sus padres llegaron a él y el padre, galantemente, se dirigió a la madre: “Las damas primero. Siéntate, por favor. Que aproveche, señora Termita”.

Silla


¿Qué ve usted en esta lámina?

Adrián Sotés

– Muerte y destrucción. Algo ciertamente apocalíptico.
– ¿Y en esta otra?
Podría ser una forma de representar la oscuridad y el rechinar de dientes…
– ¿Cuántos años lleva usted viniendo aquí? ¿Siete?
– En realidad son nueve años y casi cinco meses.
La doctora retiró la vista de su cuaderno, cuyas hojas colgaban como cogidas por pinzas. En cualquier momento se desparramarían por su gabinete años de notas y sesiones. Miró por la ventana. Le pareció que ese día Madrid también pendía de un hilo.
– Creo que será mejor que demos por acabada la terapia en este punto; no he logrado avanzar con su caso.
– ¿Es algo que no estoy haciendo bien?
– He de decir que siendo usted Dios, sinceramente esperaba algo más.
– Esa otra me gusta. El trazo es exquisito.
– ¿En serio? Es raro. Eso es un dibujo mío, no forma parte del método.
– ¿Podríamos seguir mañana? Me encuentro cansado…
– Qué demonios…, pásese a la misma hora.

Sotés


 La (pequeña) rendición

 Marián Rodríguez

Laura estaba en contra del WhatsApp. Antes había estado en contra de los móviles. Y mucho antes todavía, despotricaba contra las conversaciones telefónicas de más de un cuarto de hora.

Las compañías de telecomunicaciones se hicieron fuertes e inventaron los minutos gratis (como si antes no lo fueran), los smartphones (como si un teléfono pudiese realmente llegar a ser inteligente) y las redes sociales (como si no existieran ya las pandillas de toda la vida).

Como era de esperar, Laura acabó sucumbiendo a la telefonía móvil; pero poco. Conservaba un Nokia que había pertenecido a un expresidiario. Solo lo encendía en caso de emergencia.

Pasaron los años y el viejo Nokia de Laura seguía funcionando. Corría el 2020 cuando se pusieron de moda los ladrillos de principio de siglo con pantallas en blanco y negro y botones. Un hipster de la época se interesó por la reliquia nórdica de Laura y le pagó un dineral por ella.

A Laura le fue imposible encontrar un móvil nuevo provisto de teclado. Así que se acabó comprando uno táctil. Finalmente dio con la venganza. Compró unos botones y se los cosió al teléfono con la máquina de su abuela.

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Si quieres que organicemos esta actividad para tu asociación, librería, centro cultural  o de ocio, grupo de amigos, etc., contacta con nosotros y nos pondremos a ello de inmediato.

* De domingo a jueves entre las 18:00 y las 21:30, previa solicitud con al menos una semana de antelación. Los talleres y las rutas microgastronómicas están excluidas. Fecha límite para realizar la actividad: 15/11/2014.

Ana Blasco, fundadora de WOM y latinera empedernida

Organiza viajes culturales para mujeres (pero hombres pueden acompañarlas) con espíritu aventurero por todo el mundo, Madrid incluido, a través de la agencia online que ha fundado y dirige, WOM. Es madrileña y se define como madrileñista. La hemos enfrentado en Twitter a nuestro #TestMPM y este ha sido el resultado. Con todos ustedes: ¡Ana Blasco!

Microplán Madrid: Por lo que representan en tu experiencia de Madrid, ¿te quedas con Lavapiés, Malasaña o La Latina?

Ana Blasco: El barrio es el barrio, por lo que creo que me quedo con La Latina y sus domingos por la mañana.

MPM: Vamos a la barra a pedir por ti… ¿Caña, vermú o vino?

AB: Para esos domingos latineros, vermú sin dudarlo. Y si puede ser en barra de estaño, ¡mejor!

MPM: ¿Terraceas en azoteas, en antiguos patios interiores o a pie de calle?

AB: Soy adicta a cualquier tipo de terraza, pero las azoteas y ver el mundo desde las alturas me pierden.

MPM: ¿Callos, bacalao rebozado o bocadillo de calamares?

AB: Diría que el bocata de calamares, pero es pensar en el bacalao de La Revuelta y ¡buufff, estamos en un aprieto!

MPM: ¿Frecuentas más el Museo del Prado, el Museo Reina Sofía o el Museo Thyssen?

AB: Como arqueóloga y egiptóloga, soy más del Museo Arqueológico Nacional.

MPM: Dos preguntas abiertas para terminar. Una: ¿Qué crees que ha hecho Madrid por ti?

AB: Darme un punto de referencia al que volver. Por mucho que viaje y de vueltas, siempre me quedará Madrid.

MPM: Y dos: ¿Qué es lo último que has hecho en Madrid?

AB: Una quedada viajera WOM: taller de decoración de cerámica, vermú, picnic y sesión de coaching en el Retiro, ¡genial!logo_wom_7

Clara Sánchez, ganadora de nuestro primer concurso de microrrelatos

El jurado del primer concurso de microrrelatos de Microplán Madrid, compuesto por Isabel Garzo y Microplán Madrid, ha decidido otorgar el premio a Clara Sánchez por su relato ‘El santo‘.

La autora participó en la edición del microtaller literario ‘El poder de los objetos en la creación de historias‘, impartido por Isabel Garzo, que se celebró el pasado 18 de septiembre. Como el resto de asistentes, tenía la posibilidad de enviarnos un texto de 200 palabras o menos inspirado en uno de los objetos que poblaban aquel día Klouví, el espacio que cobijó el evento.

El premio consiste en la publicación del relato en el blog y redes sociales de Microplan Madrid y en la posibilidad de disfrutar de un microplan de 90 minutos de nuestro catálogo con un/a acompañante de acuerdo a las bases del concurso. Seguir leyendo Clara Sánchez, ganadora de nuestro primer concurso de microrrelatos

Doctor Fourquet: CASA SIN FIN y THEREDOOM, por ejemplo

En la segunda década del siglo XXI la calle del Doctor Fourquet se ha transformado en una galería de galerías de arte contemporáneo. Algunas llegaron antes y todas disfrutan de la sombra del cercano Museo Reina Sofía.

Procedemos a internarnos las exposiciones vigentes de dos de las propuestas de este espacio expositivo informal.

La CASA SIN FIN alberga una serie de fotografías que Manolo Laguillo (1953) realizó en los meses de julio y agosto de este año en Lavapiés. Las imágenes reflejan un barrio de vacíos: aparecen solares, medianeras o comercios cerrados y desaparecen los habitantes del espacio, que no están o son meras siluetas.

El protagonismo recae en la luz transparente  y calorífica del blanco y negro con el que el reputado y semidesconocido fotógrafo madrileño parece haber querido mostrar la periferia del centro, un entorno en el límite de lo indiferenciable y en transformación hacia… nada concreto.

Nos quedamos con el punto de vista atópico de Laguillo (además de con sus cualidades técnicas) como principales valores de la serie y nos llevamos la duda paradójica de si no se habría enriquecido con una mayor diversidad de intenciones.

El continente de la exposición lleva dos años en Lavapiés, algunos menos que su casa madre de Cáceres, y es tan reducido como enorme su nombre.  Nos verá pasar su umbral en el futuro, seguro.

THEREDOOMMucho más reciente es el avecindamiento de THEREDOOM, y mucho mayor el número de metros cuadrados que ha puesto al servicio de la primera (video)exposición que alberga. Se trata de ‘Carolee Schneemann: élan vital’, una selección de trabajos de arte visual ideados y filmadas por la performer nacida en Pensilvania en 1939.

Se proyecta  sobre muros o se emite en televisiones obras de los años 60 y 70 de quien se definía como una pintora que utilizaba todos los medios a su alcance para ejercer como tal.

Sumamos las impresiones que nos causan las imágenes, las dividimos entre el número de impactos recibidos y el resultado es un relato feminista, con propósito epatante, apegado a su contexto temporal y cultural, interesante cuando la subjetividad ensimismada no lo consume.

Esperaremos a las siguientes propuestas de la galería para saber cuál es su propia narrativa.

Manolo Laguillo: Lavapiés, julio-agosto, 2014

Hasta el 11 de noviembre de 2014. Gratis.

Horario:

De martes a viernes: 11:00 – 14:00 y 16:30 – 20:30.

Sábados: 11:00 – 14:30.

CASA SIN FIN, calle del Doctor Fourquet, 11.

Carolee Schnneemann: ‘élan vital’

Hasta el 19 de octubre de 2014. Gratis.

Horario:

De martes a viernes: 11:30 – 14:00 y 17:00 – 20:30.

Sábados: 11:00 – 14:00.

THEREDOOM, calle del doctor Fourquet, 1-3.

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La experiencia Ricla

Bodegas Ricla fue una tienda de vinos entre 1867 y 1910, y desde entonces hasta siempre, esperamos, ha sido, es y tiene todo para seguir siendo un tabernón con mucho en muy poco espacio: dos grifos de bronce, una barra de estaño, dos barras de mármol travertino, la columna de hierro fundido original del edificio en el que está ubicado, los callos que hace la matriarca del lugar a fuego lento todas las mañanas y…

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Y la experiencia Ricla, entrar en el juego que reparte la familia Lage desde detrás de las barras, Ana María a los fogones (a la vista) y sus dos hijos templando y mandando en las conversaciones mientras despachan vinos seleccionados con cuidado, cañas correctas y uno de los mejores vermús de Madrid.

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El local sufrió su última reforma profunda después de la Guerra Civil, pero mantuvo el nombre, Ricla, el del pueblo aragonés de quienes lo  abrieron al público, y  la luz amagada de las bodegas y tabernas del siglo XIX.

Si no eres de callos, tírale al bacalao en aceite o a los embutidos, todo a precios medios.

Lo escrito más arriba: ¡Larga vida!

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Adrián P. G.
Coordinador de Microplán Madrid
comunicacion@microplanmadrid.com
  • Bodegas Ricla
Vermú con canapé: 1,00 € o 1,70 € (diferentes tamaños).
 Horario:
Miércoles a lunes: 13:00 – 16:00 y 19:00 – 24:00.
Calle de Cuchilleros, 6.
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Klouví acogerá nuestro microtaller literario

Desvelamos la dirección secreta del microtaller literario que impartirá el jueves 2 de octubre a las 19:30 la escritora y periodista Isabel Garzo, autora de la novela ‘Las reglas del olvido‘ y colaboradora de la revista Yorokobu.

Flyer segundo tallerLa cita es en Klouví, palabra que significa ‘jaula’ en griego y que es un espacio donde desde hace más de dos años investigan modos de recuperación de objetos a partir de la reutilización de materiales para evitar la dependencia exclusiva del consumo de objetos nuevos.

Klouvi_arte_en_transformación-730x547Surge con el objetivo de crear y sostener un taller de trabajo abierto al intercambio, donde lo particular de la creación personal se enriquezca con la labor colectiva de otros artistas. Está repleto de muebles en restauración, joyería contemporánea, grabados… sugerentes piezas de arte y artesanía en las que se apoyará nuestra propuesta.

 El local está ubicado en la calle de Santa Ana, 6 (Rastro). El metro más cercano es el de La Latina.
SantaAnaReserva tu plaza escribiendo un e-mail a reservas@microplanmadrid.com o un WhatsApp al número 695 97 29 37.

Se cierra otro capítulo de la historia de Madrid

Nos ha apetecido colocar como imagen destacada de esta entrada de nuestro blog la de una bodega y taberna, La Ardosa de Chamberí, de principios del siglo XX, que merece un vistazo, una crítica y una mención como barra de las buenas: es todo un microplan en sí misma, pero hoy la convocamos como ejemplo de lo poco que queda de un Madrid castizo sin caspa, el que más nos gusta.

Desde los años 60 han desaparecido de nuestras calles centenares de tabernas, casas de comidas y bodegas tradicionales. La mayoría provenía del siglo XIX y de la primera mitad del XX; algunas tenían un origen incluso anterior.

Se conservaban y yuxtaponían en ellas, además de las vivencias, el habla y las costumbres de diferentes generaciones de madrileños, barras de estaño y madera de nogal, roble o caoba labradas a mano, espejos, relojes, saturadoras o grifos realizados con materiales y técnicas de los que eran un documento vivo.

Taberna Eugenio Humanes EmbajadoresComo sucedió con la taberna de Eugenio Humanes (foto de arriba) de la calle de Embajadores, fundada a finales del s. XIX y desmantelada a principios de los 90 o con Casa Ramón (la siguiente foto, claro), que abrió sus puertas de la calle Echegaray a principios del siglo XX y las cerró (¿para siempre? ¿Alquilamos?) casi 100 años después, la taberna y restaurante Casa Domingo Nieva (1940-2014), situada en la calle de Toledo, no ha resistido el paso del tiempo y los avatares de sus propietarios, y el cese de su actividad nos ha dejado sin un trocito de historia madrileña con el que interactuar.

Casa Ramón Barrio LetrasSiempre recordaremos el cocido que servían en el comedor del piso de arriba, el que había mantenido el estilo original del local y… ¡el autógrafo de don Pimpón que colgaba de una de sus paredes!Don Pimpón La Latina

Microtaller literario

Microtaller LiterarioEl jueves 18 de septiembre y el jueves 2 de octubre de 19:30 a 20:30* tienes la oportunidad de participar en el microtaller narrativo ‘El poder de los objetos en la creación de las historias’.

¿Qué poder tienen los objetos para evocar historias? ¿Brotan las segundas de los primeros o aquellos aparecen porque la narración los requiere? De la mano de la escritora y periodista Isabel Garzo repasaremos la importancia de las cosas materiales en la narrativa (los MacGuffins, los símbolos, las descripciones…) y, por extensión, su relevancia en nuestros recuerdos y emociones.

El taller se impartirá en una dirección secreta del distrito Centro más que inspiradora. Los asistentes tendrán derecho a participar en un concurso de microrrelatos al final del mismo. El texto ganador** será difundido en el blog y las redes sociales de Microplan Madrid y su autor/a y un/a acompañante podrán disfrutar gratuitamente de un microplan de 90 minutos de nuestro catálogo y elegir fecha y hora para su realización***.

Si te gusta escribir, no pierdas la oportunidad de formar parte de una tarde mágica en la que un taller literario muy diferente a los convencionales quizá te transporte a algún lugar insospechado.

Información y reservas:

E-mail: reservas@microplanmadrid.com

Teléfono: 695 97 29 37


fotogarzoIsabel Garzo es autora del libro de relatos Cuenta hasta diez (Incógnita Editores, 2010) y de la novela Las reglas del olvido (Editorial Loquenoexiste, 2013). Ha sido galardonada en varios concursos literarios (en 2013 recibió el primer premio en el XIII certamen de relato breve de la UNED de Plasencia). Trabaja como responsable de comunicación y colabora como articulista para la revista de tendencias Yorokobu, donde escribe sobre técnicas de redacción. Además, ha impartido varios cursos y ponencias sobre comunicación y expresión escrita (UCM, Cámara Madrid, otros).


* La organización se reserva el derecho a modificar, por causa de fuerza mayor, los días u horario de realización de los microtalleres.

** El jurado de ambos microtalleres lo compondrán la escritora Isabel Garzo y Microplan Madrid.

*** De domingo a jueves entre las 18:00 y las 21:30, previa solicitud con al menos una semana de antelación. Los talleres y las rutas microgastronómicas están excluidos. El autor/a podrá canjear el premio hasta el 15/11/2014.

Bajamos a por el pan

En Madrid hay barrios a los que les pasa como a muchos parados de hoy en día: a tiempo parcial, no lo son. El mejor ejemplo es El Rastro, que solo los domingos y festivos se convierte en un mercado de lo que haga falta (o no) y además, como a cualquiera de esos parados de hoy en día, oficialmente no se le considera como lo que es.

El Rastro, al igual que Lavapiés, está diluido por orden del Ayuntamiento en el barrio de Embajadores. La analogía con la situación de los casidesempleados la dejamos aquí, que hace muy buen día.

Hay comercios tradicionales que son comercios de barrio y otros que no lo son. Por público, ubicación y, sobre todo, forma de llevar el negocio. Visitamos en El Rastro un comercio tradicional y de barrio, la panadería del número 2 de la calle de la Ruda. Seguir leyendo Bajamos a por el pan

Somos un proyecto de comunicación online y organización de actividades sobre Madrid.

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